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EN LOS CAMPAMENTOS

La ONU denuncia violencia sexual a mujeres y niños refugiados en Grecia

El organismo internacional afirma que en los campamentos se vive un gran hacinamiento y que las condiciones de vida son "nefastas"

 

Refugiados en Grecia. - EFE / GEORGI LICOVSKI

EFE
09/02/2018

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha denunciado este viernes que las mujeres y niños refugiados en las islas griegas se enfrentan a un elevado riesgo de violencia sexual por las circunstancias de hacinamiento e inseguridad en las que se encuentran los centros de recepción.

En la rueda de prensa bisemanal de la ONU, la portavoz de ACNUR Cécile Pouilly ha exigido nuevas acciones para abordar el hacinamiento y "las nefastas condiciones de vida" en los centros de recepción, las dos causas principales de los abusos perpetrados contra mujeres y niños, sobre todo aquellos que viajan solos. Pouilly ha celebrado las medidas tomadas hasta ahora por el Gobierno griego aunque ha sostenido que "no son suficientes".

En 2017, ACNUR registró 622 casos de violencia de género en las islas griegas, de las que un 28 % sufrieron violaciones y abusos después de haber llegado a Grecia. Según la portavoz, la situación es particularmente preocupante en los Centros de Recepción e Identificación (RIC, en sus siglas en inglés) en Moria (Lesbos) y Vathy (Samos), donde habitan unas 5.500 personas, el doble de su capacidad, y en los que los casos de violencia sexual y abusos son particularmente elevados.

Duchas peligrosas
En estos centros los baños y letrinas no son lugares seguros para las mujeres al caer la noche a no ser que vayan acompañadas, e incluso ducharse durante el día puede ser peligroso, ha dicho Poully. La portavoz ha advertido que la identificación de supervivientes es difícil ya que las víctimas "son reticentes a denunciar los asaltos por miedo, vergüenza, falta de apoyo y preocupaciones sobre una posible discriminación o posterior estigmatización".

En cuanto a las condiciones de seguridad, Poully ha destacado que las patrullas policiales también son "insuficientes", sobre todo durante la noche, y que no cubren las áreas adyacentes a los RICs, donde existen campamentos improvisados con tiendas y sin presencia de seguridad. En este sentido, ACNUR ha alertado que la situación está generando frustración y tensión entre los refugiados, lo que aumentan el riesgo de violencia sexual contra las mujeres.

Entre las medidas que propone la agencia para hacer frente a la situación destacan la separación por géneros de los residentes para evitar que las mujeres deban compartir techo con hombres desconocidos, y también en las zonas de baño, que deben tener una mejor iluminación y seguridad.

Asistencia médica
ACNUR también ha abogado por mejores condiciones y servicios, incluyendo la asistencia médica y psicológica, un aumento de la presencia policial, una mayor iluminación en las áreas públicas y mayores esfuerzos para aliviar la situación del hacinamiento, a la vez que aportar personal especializado en el tratamiento de víctimas de violencia sexual.

Precisamente, en Moria, 30 especialistas -médicos, psicólogos y trabajadores sociales- comparten tres habitaciones en las que deben examinar a sus pacientes sin ninguna privacidad, lo que afecta a sus condiciones de trabajo y también a su capacidad de identificar y ayudar a las víctimas, ha denunciado ACNUR.