Diario Córdoba | Lunes, 21 de abril de 2014

Opinión

El concejal innovador

MANUEL Fernández 24/02/2012

Lo más innovador que hemos encontrado en mucho tiempo en esta ciudad del post-2016 es el concejal Jaén: su área, la de Fiestas, ha sido tan zarandeada por el viento del cambio que hasta se ha atrevido con el color de los farollillos de feria, que pasarán a lucir el rojo y el amarillo, como el albero, esencia patria por antonomasia. Había que dar ejemplo y remover la rutinaria agenda de una ciudad que marca tandencias en lo imposible (por ahora): en el Circa XX de Pilar Citoler y en la maqueta de Rem Koolhaas, el holandés errante --casi como El hombre-río-- en aquella orilla de enfrente del Guadalquivir donde lo único real es la memoria de Pepe Villegas, cuya calle se inauguró el día exacto, el 15 de mayo, cuando a la estudiantada le dió por irse a reflexionar a la calle. El concejal Jaén, que habrá pensado que esta ciudad solo se mueve entre la Gorgoja II, Las Pitas o Córdoba la Vieja de los parcelistas, la imposibilidad azul del 2016, la nueva ilusión de los patios como memoria inmaterial --aunque contante y sonante para la hostelería--, la oficina de disciplina urbanìstica de Medina Azahara --cerrada por liquidación de existencias--, el Campus de Excelencia, Rabanales XXI y el recinto ferial intermitente de Carreto en Levante, digo que seguro que el concejal de Fiestas ha pensado que había que ponerlo todo patas arriba para ver si algo se concretaba --calle Cruz Conde incluida--. Por eso el Niño Jesús ha vuelto a nacer donde debía, en sagrado, en Santa Victoria, y no en laico como la Caseta Victoria, aunque antes fuera del Círculo; y el carnaval ha terminado en cristiano, antes del Miércoles de Ceniza y no casi en pagano, con una desvergonzada cabalgata en el Domingo Piñatas. Y encima ha ampliado el espacio de palcos y sillas en la carrera oficial de Semana Santa.