Diario Córdoba | Jueves, 24 de abril de 2014

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REPORTAJE

Los que llenan de vida el Puente Romano

En el corazón de la ciudad bullen artesanos y artistas que viven de su trabajo en la calle

PILAR COBOS 19/02/2012

Son la cara amable del puente. Entretienen a los turistas que entran o salen de la ciudad, posan para sus fotos y a veces incluso les informan sobre un restaurante donde almorzar. Artesanos y artistas trabajan en el Puente Romano en contacto directo con los cordobeses y los visitantes, y conforman un grupo variado en el que se pueden encontrar distintas nacionalidades. También son diferentes las razones que les han llevado a ejercer su actividad en la calle, aunque comparten el interés por mantener un contacto directo con la gente.

Así, Ioan toca varios instrumentos, es rumano y explica que se encuentra en Córdoba de paso. "Estaba de viaje y como me gusta mucho, me he parado un poco más aquí", señala. En agosto salió de su país y ha recorrido distintas naciones europeas, pero cuando conoció la ciudad --"muy parecida a la mía, tiene la misma energía"-- decidió alargar su estancia. El viajero gana unas monedas con su música y encuentra a los cordobeses "muy buena gente, porque estuve en Sevilla y eres totalmente anónimo, pero aquí te hablan y son más cariñosos, hay muchos artistas y pasan muchas cosas", manifiesta. Cuando llega el mediodía, una violinista que tiene licencia para tocar en la calle y suele ocupar este sitio llega al lugar e Ioan tiene que moverse.

La posesión de una de estas autorizaciones es un tema recurrente para quienes se instalan en este espacio. Admiten que solo tres de ellos la tienen y Ricardo, un artesano del cuero, afirma que "sería bueno que todos la pidiésemos, porque haríamos más fuerza. Ahora están preguntando por ellas, pero por lo menos han empezado a darlas".

Ricardo crea collares, monederos, riñoneras y otros artículos de piel, y recuerda que tiene otra profesión más convencional, pero que no le permitiría mantener su estilo de vida. Con la artesanía puede "vivir bien", a pesar de que "te tienes que mover bastante" y acudir a festivales de música, mercados medievales o a las playas. Apunta que también trabaja por encargo para tiendas y particulares, y ahora toca "echar más horas" por la crisis, aunque "también lo pasamos bien".

Las habilidades sociales son imprescindibles en estas circunstancias y los profesionales encuentran ciudadanos que necesitan ser escuchados, otros que les hacen preguntas más o menos indiscretas o "gente mayor que piensa que estoy en la calle y no tengo para comer", comenta Carlos, un actor cordobés que trabaja como mimo en el puente. Este joven coincide con otros compañeros en que los turistas extranjeros suelen ser los más generosos, y calcula que puede ganar alrededor de 10 euros a la hora. "Lo prefiero antes que estar en un bar", asegura.

En un lugar más próximo a la Torre de la Calahorra, en el otro extremo, los músicos rumanos Nico, Tudo y Mario animan a los turistas con canciones alegres. Nico comenta que vive en Córdoba desde hace ocho años y "los cordobeses se portan muy bien. Aquí se vive bien y por eso estamos en la ciudad". En su país de origen también se dedicaban a la música y comentan que uno de los aspectos que más les gusta de esta actividad es la cercanía con el público. "Nos gusta mucho, hay más contacto con la gente, aunque si tenemos algún espectáculo también lo hacemos", matiza Nico. Después de estas declaraciones, el contrabajo, el violín y el órgano volvían a sonar para una concurrencia que les esperaba.