Diario Córdoba | Sábado, 22 de julio de 2017

Colaboración

Averroes en una mezquita liberal

SANTIAGO Navajas 28/06/2017

Averroes nació en Córdoba y murió en Marrakech. Sin embargo, es en el Vaticano donde habita su mejor recuerdo, en el gran homenaje que le tributó Rafael, el genio de la pintura del Renacimiento, al situarlo entre los filósofos que conversaban en la puerta de la Academia de Platón. De este modo, se reconoce entre los orígenes de lo que hoy es culturalmente Occidente --junto a la herencia greco-latina, pagana y cristiana-- también una veta islámica que nos enriquece a todos. Pero es en Berlín donde vuelve a brillar su pensamiento con más intensidad al haberse puesto su nombre a una mezquita feminista, liberal y progresista, en compañía de uno de los más grandes pensadores de la Ilustración, Goethe.

La mezquita Ibn Rushd-Goethe es una iniciativa de Seiyran Ates, una emigrante turca en Alemania que ha seguido el ejemplo de Lutero en su reforma del cristianismo para liderar una modernización del Islam en competencia con los sectores más retrógrados del mismo. Porque no solo los fundamentalistas islámicos que han emprendido la vía del terrorismo, sino también los que interpretan y practican el Corán de manera reaccionaria tienen sumidos a los países de mayoría musulmana, de Indonesia a Marruecos pasando por Irán o Arabia Saudí, en la dictadura política, la pobreza económica y la vileza moral. En Indonesia por ejemplo, que pasa por ser uno de los países musulmanes «moderados», acaban de azotar a unos gays por el mero hecho de serlo, aplicando de manera literal la sharia o ley islámica, y han condenado a dos años de cárcel, por una supuesta blasfemia contra el Corán, al dirigente político cristiano que tenía grandes posibilidades de llegar a ser presidente del país.

En la mezquita Ibn Rushd-Goethe rezan juntos y mezclados hombres y mujeres (una muestra paradigmática de lucha contra el machismo), suníes y chiíes (un ejemplo soberbio de tolerancia), y no solo no es obligatorio el velo para las mujeres sino que está prohibido tanto el burka como el niqab, esos dos símbolos de la sumisión que el Islam más fundamentalista trata de imponer a las mujeres a través de la coacción y la alienación. Del mismo modo que en el caso de Ayaan Hirsi Ali, que sea una mujer como Seiyran Ates la que lidera la modernización del Islam para hacerla realmente una religión de paz y amor, y no de violencia y opresión como les gustaría a los Bin Laden de turno, indica que serán fundamentalmente las mujeres educadas en Occidente, inspiradas en musulmanes críticos como Averroes, las que saquen al Islam del pozo de la ignorancia y el fanatismo al que lo arrojaron pseudo filósofos como Algazel, el cual preconizaba la destrucción de la filosofía y el enrocamiento del Islam como una religión incompatible con la razón. También que el foco del Islam del siglo XXI no estará en la Meca y pasará a serlo Berlín, Nueva York o Madrid, del mismo modo que Wittenberg, Ginebra y Londres sustituyeron a Roma durante el siglo XVI en el orbe cristiano.

Esta reforma del Islam tiene dos pilares. Por un lado, como señala el teólogo musulmán Abdel-Hakim Ourgui: «lo que nos importa es la relación individual de cada persona con Dios, el camino que siga es cosa de cada quien». Que supone el mismo giro individualista que introdujo Lutero en el cristianismo y le llevó a traducir la Biblia al alemán para arrancar el monopolio de la interpretación de la misma al clero conservador. Por otro, como apunta Ates: «Me di cuenta de que, como musulmana progresista, no era responsable criticar permanentemente a las organizaciones existentes y no hacer algo para no dejar en sus manos la educación de los niños». Otro intelectual musulmán a fuer de liberal, Maajid Nawaz, advierte contra la ideología multiculturalista que encierra a los musulmanes en guetos bajo el control extremista. Efectivamente, la clave es si las futuras generaciones de musulmanes reciben un mensaje de libertad de pensamiento, igualdad de todos independientemente de su sexo y fraternidad entre diversos creyentes o, por el contrario, sigan adoctrinados en la sumisión al dogma, el rencor a los diferentes y la violencia como método. Entre todos debemos ayudar a estas valientes mujeres para que el ilustrado musulmán Averroes finalmente triunfe sobre el inquisitorial islamista Algazel, en Berlín y Córdoba, pero también en Damasco y Dubai.

* Profesor de Filosofía