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Diario Córdoba | Jueves, 23 de mayo de 2013 - Edición impresa
JOSE JUAN LUQUE 21/08/2012
No hay una pizca de azul en el cielo de Murcia. El gris parece cernirse sobre las cabezas, sobre el césped artificial del recorrido del tranvía, donde la única sombra es aprovechada por un hombre, que reposa tumbado en una toalla, sin camiseta. Apenas hay viajeros en los vagones. Los escasos miran por la ventana, con cara asustadiza. Los coches cierran las ventanillas porque el aire azota en la cara como el fuego. Duele. Duele agosto. Las sillas de las terrazas se queman al sol, sin nadie que las ocupe. Los centros comerciales que rodean al estadio sirven de refugio. Es lunes. Un lunes para cualquier cosa, salvo para estar en Murcia. Por una vez, no hay atascos a la entrada de La Condomina.
"¿Pero se puede respirar?". El alquitrán grita de dolor cuando los jugadores del Córdoba llegan. Algún atrevido ya está en la grada. El sol derrite los cuerpos pero no la ilusión, instalada en cada barrio. Por supuesto, también en el Córdoba. Hace unos meses, Pedro se paseaba por ese campo con amargura, sin sentirse protagonista. Ayer, de su cara de concentración se desprendía una sonrisa. Abel la disimulaba algo más. Seguía sumando debuts como si nada, como el que ya está acostumbrado a los cumpleaños. Precisamente en Murcia vivió uno muy feliz, con un ascenso a Primera. Joselu fue el tercer debutante; se pasó el calentamiento jugueteando con Patiño.
El lunes no huele a fútbol, aunque a Berges, que se estrenaba en el banquillo del Córdoba, poco le importaba el día. Saltó al campo cuando todo estaba listo para empezar. Se encontró una grada semivacía, que ni siquiera durante el encuentro se encendió. No; el lunes no es día de fútbol. Tampoco el 20 de agosto. Al menos, a última hora del día se levantó una mínima brisa. Insuficiente para sofocar los chorros de sudor. Las camisetas se quedaban empapadas en la piel. Cada parón era aprovechado por los jugadores para acercarse a la banda. Fuentes y Gaspar formaron un charco con las botellas de agua. No fueron los únicos.
Mientras, en la grada, además de huecos se respiraban silencios. A Berges se le escuchaba con claridad. Entre el bochorno y las horas, las internadas del expimentonero Pedro eran lo único que espabilaba al público. El primer abucheo llegó cuando anunciaron su nombre por megafonía. Pero el alicantino también dejó amigos. Una niña le dedicó una pancarta. Siempre te recordaremos . De paso, le pidió la camiseta. Al acabar el partido, se acercó a ella. Antes, se había quedado hablando con jugadores del Murcia.
Como Alberto, como Gaspar, como Abel. Todos empapados. Como Patiño, que justo antes de subirse al autobús se pasaba la mano por la frente. "Estoy muerto". No; no era día para jugar al fútbol. Al menos, a la vuelta, ya se podía respirar, con las ventanillas bajadas.
Por jesmoki: 12:29. 21.08.2012
El calor no justifica el mal resultado,es para los dos equipos igual,por cierto,¨Quien fué el "lumbreras" que los puso a jugar con la camiseta negra en pleno agosto,nosotros somos el Córdoba C.F.y jugamos de Blanquiverde,por si el encargado del material no lo sabe.
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