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LA ACTUACIÓN, DE LA QUE SE HAN VENDIDO CASI TODAS LAS ENTRADAS, LE proporcionará UNA GRAN promoción y difusión

La Orquesta afronta el próximo martes un «especial» concierto en el Starlite

Se interpetará a Verdi, Bizet, Torroba y Puccini, entre otros, y también habrá música de cine . La formación musical cordobesa acompañará en el festival marbellí al famoso tenor Andrea Bocelli

 

La Orquesta de Córdoba, durante una de sus recientes actuaciones. - A.J GONZÁLEZ

CARMEN LOZANO
13/08/2017

La Orquesta de Córdoba participará el próximo martes en el Festival Starlite de Marbella, donde acompañará al famoso tenor italiano Andrea Bocelli. Su conocida versatilidad y solvencia profesional en todo tipo de repertorios ha provocado esta colaboración, que para la formación musical cordobesa supone un hito más en su trayectoria, en la que ya ha acompañado a cientos de cantantes tenores --entre los que se puede destacar a Pedro Lavirgen y Alfredo Krauss--, y ahora se encontrará con uno de los artistas internacionales que más han hecho en los últimos años por trascender el repertorio operístico, alcanzando cotas de popularidad extraordinarias.

En la primera parte del concierto, del que se han vendido prácticamente todas las entradas, se pondrán en atril piezas de los autores favoritos del tenor como Verdi, Puccini, Bizet o Gounod, mientras que la segunda concitará a compositores españoles como Lara o Torroba, y a otros directamente relacionados con el cine como Morricone, Rota, Bernstein, Berlin, Bordsky o Arlen, según explica Estefanía Montes, gerente de la orquesta, que asegura que será «una ocasión muy especial» la de subirse a un escenario como el del Starlite y con «un artista tan reconocido como el maestro Bocelli». Además de la Orquesta de Córdoba, que estará dirigida por Carlo Bernini, le acompañarán también Maria Aleida, Carisma, Ilaria de la Bidia y Andrea Griminelli.

Para esta ocasión se ha convocado a la formación orquestal al completo, que contará con refuerzos en algunas piezas, siendo en total casi setenta músicos los que den vida a esta actuación, que surgió tras la llamada de la propia organización de este festival, según relata Montes. «Rápidamente nos pusimos a gestionar todos los aspectos, tanto los artísticos como los logísticos y de producción, que conlleva un concierto de esta envergadura». Aunque esta actuación es «especialmente importante», la Orquesta hace a lo largo del año una media de entre 90 y 100 conciertos, y «seguirá celebrando recitales con artistas de fama internacional sin ninguna dificultad y con un gran resultado artístico», continúa la gerente, que reconoce que “evidentemente, para nosotros es un concierto muy singular y especial porque no siempre tenemos la ocasión de estar en un escenario con la promoción y difusión que puede dar este». En efecto, muchos espectadores escucharán a la Orquesta de Córdoba por primera vez y supone una «gran oportunidad de promocionar el nombre de la formación y de la propia ciudad gracias a este momento musical», añade Montes.

Andrea Bocelli es una de esas leyendas vivas de la música del nuevo milenio. Su especial timbre, convertido en su firma personal, repleto y poderoso, es tan versátil que es capaz de pasar del belcanto al furor del verismo, del repertorio sagrado a las mejores baladas populares. De su extensa y rica biografía personal y profesional se podrían destacar muchos aspectos, como el haber trabajado con los mejores directores y cantantes clásicos y de la música popular, los premios y distinciones que ha recibido, los millones de discos vendidos, o el tener una estrella en el Paseo de la Fama, pero también llama la atención su ética universalista.

Con el profundo convencimiento de que la solidaridad es la única respuesta inteligente frente a la desigualdad, desde los años 90, Bocelli ha sido también uno de los protagonistas en destacados eventos relacionados con la filantropía. Un detalle poético y revelador es que en su pueblo natal de la Toscana, Lajatico, inauguró en el 2006 el Teatro del Silenzio --del que es director honorífico-- y que solo se abre para un concierto clásico permaneciendo cerrado (y en silencio) el resto del año.