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ENTREVISTA

«En la poesía hay mucha injusticia»

Antonio Rodríguez Jiménez es escritor, poeta y periodista

 

Antonio Rodríguez Jiménez presenta hoy en Córdoba ‘La Sociedad secreta de los poetas’. - FRANCISCO GONZALEZ

Carmen Lozano Carmen Lozano
15/12/2017

Después de una labor de años de investigación y estudio, el periodista, escritor y poeta cordobés Antonio Rodríguez Jiménez presenta La Sociedad secreta de los poetas, un libro donde reflexiona sobre la poesía contemporánea, la importancia que ha tenido en Córdoba y el papel que ha jugado en este devenir el Diario CÓRDOBA a través de su suplemento literario Cuadernos del Sur, del que fue fundador y coordinador durante casi 30 años. En este volumen, el autor muestra con valentía «mi verdad» acerca de la poesía, frente a «la impostura, la falsedad y el discurso único», según señala en esta entrevista, todo ello a través del análisis de la obra de 48 poetas, con un lenguaje sencillo, claro y cercano al periodístico, ya que su intención es que «todo el mundo lo entienda». Hoy, a las 19.30 horas, Rodríguez lo presentará en la librería cordobesa La Casa del Libro, dentro de un periplo que ya ha pasado por Madrid y algunas ciudades andaluzas.

-‘La sociedad secreta de los poetas’. Parece el título de una novela de misterio. ¿Qué esconde tras sus páginas?

--En realidad, podría ser una novela de misterio, porque se cuentan las grandezas y las miserias de la poesía española durante los últimos 40 años. Me he centrado en la cordobesa, especialmente, y hay muchos secretos, pero no son morbosos ni amarillistas.

-¿Cómo surge este libro?

--En los años ochenta hay una especie de crisis extraña en la poesía. Alguien desde el Gobierno, desde el poder, impone un tipo de poesía sentimentaloide, sencilla, figurativa, clara, lo que se ha convertido en una dictadura a la que nos tienen sometidos en los últimos 30 años. Entonces, un grupo de personas, desde las páginas del suplemento literario de Diario CÓRDOBA Cuadernos del Sur, empezamos a reivindicar una poesía original, pura, con figuras, con metáforas, una poesía de la inteligencia, con enjundia, frente a esa poesía superficial que se parece a las canciones de Sabina, pero sin la música y la simpatía de Sabina.

-¿Qué ha supuesto ‘Cuadernos del Sur’ para la poesía cordobesa?

--Para la poesía cordobesa y para la nacional, Cuadernos del Sur fue una explosión, aunque está feo que yo, como fundador y primer coordinador del suplemento, lo diga. Es de donde surge la verdad, haciendo una crítica sin solapas, leyendo los libros, estudiándolos y analizándolos, lo que le dio un valor tan grande que acabó siendo Premio Nacional de Fomento a la Lectura. En todos los foros se hablaba del suplemento por su valentía. Lo que ha hecho Diario CÓRDOBA con Cuadernos del Sur es insólito, y lo han apoyado desde Antonio Ramos, mi primer director e impulsor del suplemento, pasando por Alfonso Sobrado Palomares hasta el actual, Francisco Luis Córdoba, que sigue manteniéndolo a pesar de la crisis del papel. Y también quiero hablar de mis sucesores, Francisco Carrasco y Francisco Expósito. Es uno de mis grandes orgullos.

-¿Quién manda en la poesía? Da la sensación de que los poetas siempre andan a la gresca con sus distintas teorías. ¿Es libre la poesía?

--Es libre a nivel creativo, a nivel individual y personal, pero hay un grupo de editores y ciertos críticos cuyos intereses marcan las líneas. Si no escribes como ellos quieren, no públicas en esas editoriales, y, si no publicas, no tienes difusión y tu obra pasa desapercibida.

-¿Conoceremos alguna historia secreta gracias a este libro?

--Alguna. En el primer capítulo empiezo hablando de cierta historia secreta de Góngora, y también del grupo Cántico, de cuando sus poetas se reunían en las tabernas o en Trassierra para celebrar sus peroles y hablar de poesía. Todo lo que se cuece en Córdoba, y también a nivel nacional, pero, como digo, son secretos de la trastienda de la poesía española, sin morbo.

-¿Qué hubiera sido de Cántico si no se hubiera cuidado y defendido por parte de algunos autores que reivindicaron al grupo?

--El grupo Cántico estaba perdido y olvidado hasta que los Novísimos publicaron un libro sobre él y reivindicaron la calidad indiscutible de la poesía de todos sus integrantes, incluyendo a Vicente Núñez y José de Miguel.

-Asegura que, tras cien páginas de introducción, se pasa a la acción. ¿En qué consiste esa acción?

--La acción es un estudio de 48 poetas con una obra cerrada desde la Generación del 27 hasta la actualidad, y lo que hago es reivindicar la calidad individual de cada uno, la diferencialidad. Esos poetas que no escriben en grupo, no se adaptan a normas... Es una poesía pura.

-Córdoba y la poesía tienen una larga y fructífera relación. ¿En qué estado cree que se encuentra ahora?

--Aparte de nuestros poetas mayores, algunos de ellos vivos, la poesía más joven está en un estado medio, parece que a nivel nacional tiene aceptación, pero yo lo que hago es estudiar las obras. Se puede ser el poeta más famoso del mundo, pero, si la obra es endeblita, se es un mediocre. En Córdoba hay de todo. Hay poetas jóvenes notables, también jóvenes muy famosos pero flojitos, y luego está la gente de siempre, que está ahí con su calidad. Hablo de García Baena, Carlos Clementson, Juana Castro...

-Acabamos de celebrar el centenario de Ricardo Molina. ¿Por qué siempre se espera a un número redondo para reivindicar a alguien?

--Ese es uno de nuestros problemas. La prensa tiene parte de culpa, y yo me meto por los 30 años que me dediqué al periodismo. Siempre tenemos la manía de adaptarlo todo a la actualidad, pero es un mal menor, al menos se habla del poeta. Por ejemplo, Álvarez Ortega, que se incluye en el libro, es un gran poeta que tuvo que morir para que se empezara hablar de él.

-¿Qué le parece que el legado de Álvarez Ortega acabe en Córdoba?

-Me parece fantástico, es donde tenía que acabar. Estuvo toda la vida fuera, pero era cordobés y quería que su legado estuviera aquí. Y ahora se está reivindicando muy bien.

-¿Hay muchas injusticias en el mundo de los versos?

--Muchas. Es uno de los mundos más tristes en ese sentido. Pero hay una cosa muy buena, y es que al final lo que queda es la palabra, la escritura, y ahí no podemos engañar a nadie. Te pueden dar muchos premios, pero la calidad de los versos es lo único que permanece.

-¿Está diciendo que los premios literarios no tienen relación con la calidad?

--Muy poca. Los premios tienen relación con el amiguismo, con las relaciones con las grandes editoriales. De vez en cuando son justos, pero la mayoría de las veces, no

-Hace unos años se trasladó a México, donde ejerce como docente en la Universidad. ¿Qué tal la experiencia?

--Estoy fascinado. He hecho todo lo que quería hacer, pero me faltaba esa faceta. Me ha cambiado completamente, he logrado el sueño.

-¿Cómo va su obra creativa?

--No dejo de escribir, y seguramente publicaré pronto un libro de poesía.