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FESTIVAL DE LA GUITARRA

Amaral y la pócima del éxito

Crítica al concierto de Amaral

 

Los zaragozanos Amaral cerraron el domingo el Festival de la Guitarra, en el Teatro de la Axerquía. - MIGUEL ÁNGEL SALAS

JOSÉ ATANCE
11/07/2017

Lejos queda la aparición de Amaral en el panorama musical nacional con el lanzamiento de su primer disco en 1998 y el concierto del pasado domingo que cerró la 37ª edición del Festival de la Guitarra, en un Teatro de la Axerquía que lucía a 2.500 asistentes puntualmente ya acomodados en él antes del comienzo, un público heterogéneo en edad, que no en gustos musicales. Este estuvo entregado, en muchos casos rozando la histeria, y a pesar de la novedad de las canciones se las sabía al dedillo, hecho que por otra parte no resulta extremadamente complicado debido al carácter sumamente predecible de estas y que es el ingrediente principal en la pócima de la que se nutre el tremendo éxito de esta formación. Una noche no tan fresca como las anteriores y con poco viento, que no ayudó a mitigar un extraño y desagradable olor que emanaba del suelo, posiblemente producido (prefiero pensar esto) por cerveza vertida anteriormente.

Apareció Eva con un traje de minifalda con cristalitos muy acertado, ya que lo habría de mantener durante todo el show, pero que supuso un hándicap sonoro cada vez que se colgaba la acústica. Se podría decir que Eva es insustituible y única y manejó el escenario mostrando una forma física envidiable, pareciendo imposible que después de tanta contorsión saliera esa voz perfecta sin temblores y sin una sola desafinación, elevándose en sus imposibles agudos hacia el infinito, como gran mezzosoprano que es. El resto de la banda hizo su trabajo a la perfección, con la excepción de un error de Aguirre que Eva no dejó indemne.

La puesta en escena impecable, apostando por potentes elementos visuales gracias a un círculo de imágenes en mitad del escenario envuelto en constelaciones de colores y guiados por el ciclo lunar, sincronizado con la fase llena real del cielo cordobés.

Sonido sobresaliente y un trabajo de técnicos de back-line notable que no dejó de mover attrezzo y traer, llevar y afinar instrumentos, theremin incluido que la propia Eva empleó para simular cantos de ballenas que aparecían en la pantalla cuando sonó Estrella de mar.

Alternaron los temas nuevos con sus canciones de siempre, entre las que sonaron Revolución, Salir corriendo o El universo sobre mí, para terminar con Sin ti no soy nada y un bis Nadie nos recordará con todos encantados y abandonando el lugar dos horas y media más tarde entre los acordes de Moon river.

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