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novela

Un viaje de ida y vuelta a la dignidad

Darryl Ponicsán da continuidad a ‘El último deber’ en ‘La última bandera’

 

Darryl Ponicsán. - CÓRDOBA

Darryl Ponicsán. - CÓRDOBA

Alberto Monterroso Alberto Monterroso
02/06/2018

El periplo que treinta y cuatro años atrás hicieron Billy y Mule cumpliendo la misión de conducir al joven Larry a una prisión militar desde Norfolk a Portsmouth es ahora un viaje en sentido contrario. Tras cumplir condena, formar una familia y tener un hijo, el ahora cincuentón Larry Meadows busca a estos antiguos marines porque son los únicos amigos verdaderos que ha tenido en estos años. Irrumpe nuevamente en sus vidas, después de tres decenios, porque tiene que hacerse cargo del cadáver de su hijo, muerto en la guerra de Irak. Se cierra el círculo macabro de la desgracia que se abatió sobre él cuando joven y que ahora se ceba en él como padre. Y para afrontar la misión desgarradora de enterrar al hijo, acude a esos dos viejos compañeros de antaño. Juntos revivirán unos acontecimientos que cambiaron sus vidas.

Pocos esperaban una continuación de El último deber treinta y cinco años después de aquella excelente ópera prima de Darryl Ponicsán que convirtió inmediatamente al autor en un escritor y guionista de éxito. Parecía todo dicho tras aquella magnífica novela, llevada después al cine en 1973 y protagonizada por Jack Nicholson. Sin embargo, la guerra de Irak y el terrorismo internacional sitúan La última bandera en un escenario único y convierten a la obra no en una mera segunda parte, sino en el complemento perfecto de la primera, ofreciendo al público una excelente duología. Quien haya leído El último deber sentirá la necesidad irrefrenable de leer La última bandera. La primera se desarrolla durante la guerra de Vietnam; la segunda durante la de Irak. Ambos conflictos median cuarenta años pero cierran un círculo perfecto, una especie de eterno retorno bélico asolador, que denuncia sin contemplaciones la inutilidad e indecencia de las guerras.

La incursión de Darryl Ponnicsán (Shenandoah, Pennsylvania, 1938) en la literatura con El último deber (1970) le granjeó un éxito atronador, tras la adaptación a la gran pantalla de esta y sus posteriores novelas. La última bandera, publicada en España también por Berenice, es su última obra (2005) y ha sido adaptada al cine recientemente (2017).

Billy no había muerto, como el propio Mule creía. Ahora es dueño de un bar y lleva la existencia solitaria de un lobo estepario cínico, desengañado de la vida y de la indecencia del poder. Larry y él buscarán a Mule. En un capítulo impactante, lleno de humor y diálogos vertiginosos, el asombrado Billy descubrirá que su antiguo amigo de juergas se ha convertido ahora en un modélico sacerdote. Los protagonistas no son ya dos guardacostas de la marina de EEUU que cumplen órdenes.

Ahora son tres civiles que van a hacerse cargo del cadáver del soldado muerto, en un último ejemplo de solidaridad y compañerismo. La condición humana de estos hombres humildes, maltratados por el egoísmo y la crueldad de sus dirigentes, ilumina toda la novela y pone un contrapunto de dignidad a la corrupción que los envuelve, al egoísmo de los gobernantes necios que mandan a morir a los hijos ajenos, nunca a los propios.

Y la madurez del autor permite añadir elementos nuevos e impactantes de los que carecía, necesariamente, El último deber. La crítica social y política es ahora más certera, los personajes son más maduros, hay mucha más reflexión psicológica, el contraste entre el descreído y cínico Billy frente a su antiguo compañero Mule, ahora sacerdote, sumerge al lector en diálogos de gran altura, resueltos de forma brillante gracias al característico toque de humor de Ponicsán. Ahora se atisba la esperanza; se habla de religión y política, de economía y sociedad. Y como telón de fondo aparece la actitud heroica de quien paga con su vida la maldad y falta de ética de las clases dirigentes.

La historia sería triste sin el portentoso humor de Ponicsán, que arranca sonrisas en las situaciones más inesperadas. La pena se torna en ternura, la intransigencia en flexibilidad, la desesperanza en ilusión por un mundo mejor. El humor atenúa la dureza de las situaciones para acabar convirtiendo esta excelente novela en un alegato a favor de la dignidad, la honradez, la humanidad y el amor de quien sacrifica su vida con heroísmo, sin importarle el egoísmo de los canallas que los usan en su provecho. Es un canto sublime a la honestidad de los humildes frente a la indecencia de los poderosos.

‘La última bandera’. Autor: Darryl Ponicsán. Editorial: Berenice. Córdoba, 2018.