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POESÍA

La música de nuestra vida

Víctor Jiménez publica ‘Frecuencia modulada’

 

Víctor Jiménez. - CÓRDOBA

Víctor Jiménez. - CÓRDOBA

José Antonio Sáez
02/06/2018

‘Frecuencia modulada’.Premio Paul Beckett . Autor: Víctor Jiménez. Edita: Fundación Valparaíso. Madrid, 2018.

Víctor Jiménez (Sevilla, 1957) ha obtenido con Frecuencia modulada (canciones y algo más) el Premio Paul Beckett de poesía en su decimonovena edición. Un jurado compuesto por Jorge de Arco, Ángel Basanta, Jesús Mateos, Rafael Morales Barba y Carlos Murciano, bajo la presidencia de Jorge Urrutia, otorgó a este libro el mencionado galardón en su convocatoria, correspondiente al pasado año 2017.

Me ha parecido Frecuencia modulada un libro forjado sobre una sólida base de conocimientos e interés por lo musical, a partir de algunas de las canciones que forman parte de nuestras señas de identidad, especialmente aquellas de tema amoroso, tanto de amor como de desamor, y en un tono a veces serio y a veces desenfadado, no sin cierta ironía. En este sentido, puede que la sencillez en la exposición de emociones y sentimientos vaya emparejada con la métrica y las estrofas que utiliza el poeta, que son muy variadas y que están dotadas de un acendrado sentido rítmico y musical: desde el heptasílabo y el octosílabo al endecasílabo y al alejandrino, destacando con brillantez en el soneto y en la ligereza de las composiciones breves, pues los textos de más amplio espectro y amplitud versificadora puede que sean los más líricos. Sin duda el lenguaje debía correr una suerte paralela al sentido último del libro, en cuanto se refiere a sencillez y efectividad comunicativa.

Formalmente, el poemario está estructurado en tres partes, precedidas por citas de Luis Rosales y los poemas vienen también introducidos por fragmentos de letras de canciones que nos son familiares. A pesar de que el tono general del poemario se escora quizás hacia el desamor, la ruptura o el fracaso amoroso; considero que al poeta debe habérsele hecho grata la escritura de este libro por lo que tiene de experimental y lúdico en el tratamiento combinatorio de poesía y canciones.

Algo de experimental veo en los textos, en concreto con el tanteo de posibilidades que brinda la poesía para con la canción, en este caso no tradicional, sino reciente; su vinculación y sus relaciones, sus acordes y sus disonancias.

No en vano la lírica nació para ser destinada al canto, acompañada de instrumentos musicales que tocaban diestramente juglares y trovadores. Del mismo modo, algo de sentir del cante jondo hay en determinados poemas de este libro, sin duda tan personal, y que quizá pudo haberse concebido con el objetivo de ofrecer la posibilidad a que nuevos juglares de nuestro tiempo se atrevieran a poner música y voz a algunos de sus textos.

Respecto a su temática, creo que refleja unas relaciones de pareja bastante actuales, relaciones en que no falta cierto sentimiento de soledad, de ausencia de compromiso o de negación del mismo, con la clara conciencia de la necesidad de amor a que estamos convocados todos los seres humanos. Sin duda, es el amor la más fuerte de las emociones humanas y, por ende, el sentimiento más universalmente asumido.

CÁRCEL DE AMOR

En esa «cárcel de amor» se debate el poeta en este libro que llega con la primavera, consciente de que quien no esté dispuesto a dolerse, no debe exponerse a amar; pues no hay nadie que ande en amor y no se duela. Es el arte de pensar el sentimiento y dar cauce a las emociones, de conceptualizarlos y darles forma abstracta, pues «también el corazón tiene sus razones que la razón no entiende». Así voy desgranando los entresijos de esta Frecuencia modulada, que llega para los solitarios amantes de la radio y las canciones que nos hablan de amor y desamor, de felicidad e infelicidad, de soledad e iluminación. Esa radio que hace compañía, trocando en gratos los momentos y las experiencias vividas. La historia de nuestra propia vida al sonar de las canciones que nos emocionaron y nos condicionaron, de alguna manera, y para siempre.