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ENTREVISTA

Laura Ferrero

La escritora catalana dio el salto de la autoedición y el formato digital a una gran editorial con ‘Piscinas Vacías’. El pasado año publicó en Alfaguara ‘Qué vas a hacer con el resto de tu vida’

 

Laura Ferrero -

Pedro M. Domene Pedro M. Domene
02/06/2018

Laura Ferrero, calificada de auténtico descubrimiento, es periodista y editora. Compagina su trabajo para diversas editoriales e instituciones culturales con la pasión por la escritura. Ferrero (nacida en Barcelona en 1984) es autora del blog «Los nombres de las cosas» (www.lauraferrero.com) y sus artículos y reseñas han ido apareciendo en diversas publicaciones culturales y suplementos de libros. En el año 2016 apareció en Alfaguara su libro de relatos Piscinas vacías. Publicado por primera vez en los formatos digital y papel a través de la plataforma de autoedición megustaescribirlibros.com, trepó de inmediato al top 100 de Amazon, con 5 estrellas en las calificaciones de todos los lectores. Su prosa ha sido descrita como «afilada, escueta, desnuda... cuentos que dejan huella». Qué vas a hacer con el resto de tu vida (2017) es su primera novela.

-¿Una historia contada en pocas páginas tiene más fuerza que otra que es más extensa?

-No tiene por qué. Sí que es cierto que escribir veinte páginas manteniendo la tensión es más fácil que hacerlo a lo largo de trescientas, pero en las buenas novelas se logra mantener esa fuerza.

-Se lo pregunto porque empezó escribiendo cuentos; ¿establece usted alguna diferencia entre ambos géneros a la hora de contar?

-Sí. Los relatos, al menos en mi caso, surgen de una necesidad. En cambio, una novela surge de una idea que se va elaborando y formando a lo largo de mucho tiempo. Hipotéticamente podríamos escribir un relato en un par de horas, dicen que así fue el caso de The lottery, de Shirley Jackson, sin embargo, no es posible hacerlo con una novela.

-Los protagonistas de sus relatos no son héroes, ¿a quiénes se parecen?

-Se parecen a todos nosotros. Los héroes son para las películas de Hollywood, en la vida real la mayoría nos movemos más en un terreno de grises y eso es lo que en mi caso me genera la necesidad de contar: las grietas que tenemos todos, las contradicciones.

-Su libro ‘Piscinas vacías’ (2016), ¿es un lento proceso de creación hasta llegar al total de los relatos reunidos?

-El libro empezó como un hobby, respondía a una necesidad mía de contar que no imaginaba publicada en ningún lugar. De manera que fui escribiendo sin pensar en un todo. Los últimos relatos que incluí fueron ya escritos para publicar, cuando la editorial Alfaguara compró los derechos. A pesar de que todos los relatos respiran un mismo aire, nacieron sin ánimo de pertenecer a ningún conjunto.

-¿De la autoedición hasta llegar al catálogo de una editorial importante ha sido un largo camino?

-Yo no lo veo como un largo camino sino como una oportunidad. No autopubliqué los relatos para que una editorial como Alfaguara comprara los derechos, los hice porque en ese momento me pareció una buena opción y más rápida que ir llamando a las puertas de editoriales tradicionales que, seguramente, no hubieran apostado por una autora novel a la hora de publicar relatos.

-Podríamos resumir que sus cuentos son, en realidad, «todo aquello que no decimos».

-Sí, creo que es una buena manera de definirlo. Los relatos giran en torno a lo difícil que es la comunicación, especialmente con aquellos que tenemos más cerca. Los vínculos son complejos y a menudo lo que no decimos acaba convirtiéndose en algo que crece y ocupa más lugar que lo que sí decimos.

-Ahora entrega una novela, titulada ‘Qué vas a hacer con el resto de tu vida’, que tiene muchos rasgos de su narrativa breve, ¿con esta obra cree que ha llegado el momento de una narración extensa?

-La idea de escribir una novela siempre me había atraído. De hecho, escribí una cuando tenía quince años. Empecé a tomar notas acerca de lo que sería Qué vas a hacer con el resto de tu vida (2017) hace más de cinco años. Aún no sabía en qué iban a resultar todas aquellas notas, pero las fui simultaneando con la escritura de los relatos.

-¿Es usted protagonista de su propia novela?

-En algún sentido, sí. Empecé tratando de que no fuera autobiográfica pero terminé dándome cuenta de que, si bien los antecedentes y orígenes de la protagonista no tenían nada que ver con los míos, en el fondo llevaba todo ese tiempo escribiendo sobre mí. Es difícil alejarse de una misma.

-¿El argumento de su novela podría resumirse con esa huida de la protagonista hacia delante?

-En mi opinión no. La huida en adelante es secundaria, en realidad, lo que le ocurre a la protagonista es que no sabe qué hacer. Ha dado tantas vueltas a las cosas que le han ocurrido que no sabe por dónde tirar. Pero solo tiene una vida, la suya, y es ahí donde tiene influencia. Ella se obsesiona con entender lo que ha ocurrido a su alrededor en su pasado pero entender no la salva de nada.

-Laura, la protagonista, revisa constantemente su pasado y su presente, ¿intenta justificar de alguna manera su realidad vivida hasta el momento?

-Siempre tendemos a buscar justificaciones. Es nuestra manera de vivir la vida literariamente, poniendo nexos causales, buscando explicaciones, indicios. Pero eso es frustrante porque en la vida real, esos nexos, esas explicaciones, muchas veces no existen. Pero Laura intenta entender el dolor, como si el dolor tuviera que tener necesariamente un sentido.

-Este relato ¿es tal vez un auténtico ejercicio de memoria?, y, si es así, ¿Pablo, el hermano, podemos decir que se convierte en la razón última para contar la historia de la familia?

-Es un ejercicio de memoria y de perdón porque a la postre, lo que tiene que hacer Laura es no cargar con la culpa, dejarla a un lado. Porque culparse no deja de ser una forma de sentirse protagonista. En realidad, no somos tan importantes. Es decir, nuestra sola influencia pocas veces es capaz de cambiar el curso de los acontecimientos. Y sí, Pablo es el detonante del relato, cuando el dolor le es insoportable necesita empezar a contarlo.

-¿El lector debe entender que, tal vez, todo es el resultado de la frustración de su protagonista?

-No creo que todo se deba a la frustración, sino más bien a la incapacidad de encontrar el porqué de todas las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Hay que asumir, y hacerlo más pronto que tarde, que las razones que mueven las cosas importantes se escapan a veces a nuestro entendimiento.

-Al final de la novela, ¿Laura se reconcilia con la vida?

-No se reconcilia pero empieza a ser capaz de hacerlo. Es decir, el final de la novela es un nuevo comienzo en su vida: depende de ella lo que vaya a ocurrir a partir de entonces. No puede cambiar el pasado pero sí está a tiempo de moldear su futuro.