José María Moncasi de Alvear, descendiente directo de uno de los comandantes de la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes", ha señalado hoy que le gustaría que parte del tesoro recuperado por Odyssey pudiera exhibirse en Montilla (Córdoba), localidad natal de Diego de Alvear.

Tras mostrar su satisfacción por que vuelvan a España las monedas de oro y plata, el descendiente del general de la Armada Diego de Alvear y Ponce de León ha pedido que, además de que el tesoro se reparta entre el Museo Naval de Madrid y el Arqueológico de Cartagena, vayan algunas monedas a Montilla, porque es el origen de su antepasado, ha manifestado en una entrevista con Efe.

Una exhibición que también contribuiría al turismo y a que se conociese la historia alrededor de este personaje, que no sólo era marino, biólogo y matemático y hablaba ocho idiomas, sino segundo comisario de la Demarcación de límites entre España y Portugal, estuvo dieciocho años en la selva amazónica y escribió un tratado sobre sus descubrimientos en la misión.

Aunque a Moncasi de Alvear no le importaría también quedarse con algún recuerdo, ha afirmado que lo más importante para la familia es que la figura del general de la Armada Diego de Alvear sea reconocida y que ocupe su lugar en la historia.

Ya que es un personaje que ha contribuido mucho a la historia de España, que ha estado muy en el olvido durante 200 años y que gracias a este expolio ha salido a la luz, ha subrayado.

El 4 de octubre de 1804, Diego de Alvear viajaba como segundo comandante en "La Medea", capitana de la flota, desde donde contempló cómo la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes", con su mujer y siete de sus ocho hijos a bordo, explosionó y se hundió frente a las costas del Algarve (Portugal) tras recibir un cañonazo de un buque de guerra inglés.

La fragata llevaba en su interior más de 500.000 monedas de oro y plata, acuñadas en las minas de Potosí (Perú).

Sobre la repatriación de este tesoro, ha dicho que se tendrá que evaluar si se corresponde con el manifiesto de carga del buque y cotejarlo con lo que presentó Odyssey, para comprobar que no se ha quedado con alguna parte.

La llegada del tesoro está prevista para el próximo sábado, y tras una ceremonia de presentación pública que está preparando la Armada y el Ministerio de Cultura, las 600 barricas con las monedas de oro y plata pasarán por una fase "larga y lenta" de restauración.

En mayo de 2007, Odyssey expolió los restos arqueológicos de la fragata y se los llevó a través de Gibraltar a EE.UU., ya que la empresa creía que todo iba a ser más fácil y que los jueces se pronunciarían a favor de la compañía, cosa que no ha ocurrido.

A juicio de Moncasi, Odyssey, en una "estrategia hábil", ha intentado aunar a 250 descendientes de los que murieron en la tragedia para conseguir una sentencia a su favor.

En este sentido, ha afirmado que su familia no ha reclamado nada en coherencia con el legado que le han transmitido de generación en generación de su antepasado, Diego de Alvear, tatarabuelo de su madre, Mariana de Alvear, porque "amaba profundamente" España y la historia del país, además de ser un "ilustre" marino.

Asimismo, ha agregado que el Estado español ya abrió la posibilidad en 1829 de reclamar toda la fortuna perdida en ese barco y la cerró en 1870, con lo cual no hay ninguna posibilidad de que esas reclamaciones salgan adelante porque esos restos arqueológicos, como los de cualquier pecio de los 2.500 que están en el fondo de los mares del mundo, pertenecen al patrimonio nacional.

En su opinión, la compañía debería cubrir todos los costes, tanto de los juicios tan largos como de la repatriación y de la custodia, porque tiene que responder ante un "expolio" de un yacimiento arqueológico que pertenecía a la historia de unos marinos, ciudadanos españoles, y también a la historia de España.

Entre los españoles y los argentinos, hay unos 1.500 descendientes de Alvear, quienes están preparando una ceremonia especial en el Museo Naval para agradecer al Estado español la labor "ingente, preciosa, con esfuerzo, con ahínco" para que haya podido ser posible esta repatriación y el proceso tan largo de litigio.

Además de otro acto en septiembre en Cádiz con motivo del Bicentenario de las primeras Cortes constituyentes porque Diego de Alvear, después de la defensa, en 1808, de las Isla de León ante las tropas napoleónicas, en 1812 era gobernador político militar de la ciudad.