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ATENTADO DEL 11-M

Una muerte más aumenta el dolor de los cordobeses

R.F. / E.M. /R.G. R.F. / E.M. /R.G. 15/03/2004

"Tenía mucha fuerza, siempre estaba pendiente de todo el mundo". Charo Serrano se refiere así a su prima Miryam Pedraza Rivero, una joven madrileña de 25 años cuyos orígenes están en Córdoba, que falleció en el tren de cercanías que la trasladaba a su trabajo en una gestoría de la capital cuando llegaba a la estación de Atocha. Su madre María Angeles, y sus abuelos, nacieron en Montilla, y Miryam visitaba la capital cordobesa, donde vive Charo, "cada vez que podía, porque se sentía muy cordobesa. Ahora su familia iba a comprarse una casa en La Carlota para venir más a menudo". Miryam estaba casada desde hacía tres años y no tenía hijos. Vivía en el barrio de Entrevías.

Manuela Cantador, de 44 años, que nació en Pedroche pero se crió en Pozoblanco, continúa estable dentro de la gravedad tras haber sufrido la amputación de una pierna. Casada y con tres hijos, se encuentra en el Hospital de Getafe con quemaduras en el 40% de su cuerpo. Toda su familia que reside en Córdoba se ha desplazado a Madrid. Según ha podido saber este periódico, la madre de Manuela sufrió un infarto al ver a su hija.

De otro lado, la palmeña Rosa Regal Almenara, de 34 años, permanece en la UCI aunque se preveía que ayer la subieran a planta, al requerir respiración asistida. Iba en el tren que la trasladaba desde Coslada hasta su trabajo en una empresa de peritaje.

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