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REPORTAJE

El tesoro oculto del cuartel de Alfonso XII

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    Localización El cofre enterrado durante la visita de Alfonso XII a Córdoba podría permanecer debaj - Foto:FRANCISCO GONZALEZ

    J.C. REINAJ.C. REINA 15/02/2004

    La Casa Ciudadana, el Centro Cívico de Lepanto, el Centro de Salud Levante Sur, una piscina y la Cruz Roja, así como los jardines de los militares y los proyectos de construcción de la Biblioteca Central de Córdoba y una residencia para personas mayores son las instalaciones que ocupan los cerca de 58.000 metros cuadrados de las dependencias del antiguo cuartel de Lepanto, un lugar significativo de la ciudad que ha sido testigo del paso de la historia por Córdoba.

    En abril de 1877, los terrenos de los solares de las viviendas de Artillería recibieron la visita del rey Alfonso XII, quien llegó hasta Córdoba para colocar la primera piedra del futuro cuartel. Desde entonces, en este lugar siempre han existido unidades de Caballería --los lanceros de Sagunto-- hasta que, después de la Guerra Civil, fueron sustituidas por el el cuartel de Infantería de Lepanto y, posteriormente, por el regimiento de La Reina, que desplazó sus unidades en 1935 desde Granada hasta las dependencias del cuartel de El Marrubial, nombre clásico con el que el pueblo había designado las instalaciones militares de Lepanto.

    El regimiento de La Reina fue el último que estuvo en el antiguo cuartel de Alfonso XII, ya que las unidades fueron trasladadas hace aproximadamente veinte años a Cerro Muriano, lugar donde permanecen en la actualidad. De esta forma, El Marrubial quedó desalojado, excepto los pabellones militares que quedan en el lugar.

    Una función diferente

    Hoy, estas dependencias de Lepanto ya no sirven como fortificación militar, desde cuyas garitas del puesto de guardia los soldados defendían a la ciudad de los enemigos. A pesar de que este espacio ha estado siempre preparado para eventos bélicos, así como ocupado por las unidades de Caballería y las de Infantería del regimiento de La Reina, ahora sirve más como símbolo estético para que los ciudadanos y turistas de Córdoba recuerden un edificio significativo de la historia de la ciudad. Esta zona se ha desmilitarizado y el legendario cuartel de Lepanto ha pasado a desempeñar una función de servicios sociales y ayuda humanitaria a través de los edificios construidos allí desde la ausencia de actividad castrense, como la Casa Ciudadana, el Centro Cívico de Lepanto, el Centro de Salud Levante Sur, una piscina y la Cruz Roja, además de otros futuros proyectos de construcción.

    Sin embargo, no todos los libros de historia recogen cada uno de los detalles que tuvieron lugar a finales del siglo XIX, en abril de 1877, cuando Alfonso XII visitó Córdoba antes de comenzar la construcción del legendario cuartel de Lepanto.

    Bajo tierra

    Una ciudadana de Córdoba de 66 años de edad recuerda que, cuando este rey vino a poner la primera piedra de las instalaciones militares, metieron bajo tierra un cofre, no sabe si metálico o de madera, que podría contener bien un pergamino bien medallas o monedas conmemorativas de aquellos años del siglo XIX. Este momento fue vivido por su abuela y, generación tras generación, la historia ha sido transmitida por su familia hasta nuestros días. "Mi abuela vio poner una caja, aunque no sabía con seguridad lo que contenía", señala esta cordobesa, quien destaca que en aquella época "era habitual enterrar un cofre con algo significativo del año en su interior cuando se colocaba la primera piedra de un edificio". Además, según le contaba su madre cuando era pequeña, la caja se encontraría debajo de una de las columnas que hay en la entrada del cuartel de Alfonso XII o de El Marrubial, nombre con el que explica que era conocido anteriormente el edificio.

    La ciudadana, que nació en Córdoba en el año 1938, asegura que en ningún momento se ha dirigido a las autoridades locales para contarles la historia, ya que "tengo muy poca fe en las cosas oficiales y no poseo ningún afán de protagonismo", por lo que ha preferido mantenerse en el anonimato. A través de este relato, tan sólo pretende que, si realmente existe ese tesoro , "se guarde y se conserve en un museo, ya que forma parte de la historia de nuestra ciudad".

    Esta cordobesa jubilada reconoce sentir un enorme cariño por Córdoba, a lo que añade que sus libros favoritos son las biografías y las novelas con base histórica, una afición que agradece a la educación que le han inculcado sus antecesores. No obstante, considera que el círculo de personas preocupadas por la historia y la cultura cordobesas de aquella época es bastante reducido, por lo que le gustaría que la caja de Lepanto se guardara como parte de nuestro patrimonio histórico.