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PUBLICACIÓN CIENTÍFICA

Profesionales del Reina Sofía editan un libro para evitar infecciones en el ámbito sanitario

Los autores son la doctora Inmaculada Salcedo, la enfermera María Jesús Romero y el residente Rafael Ruiz

 

Rafael Ruiz, Inmaculada Salcedo y María Jesús Romero, autores del ibro. - CÓRDOBA

Redacción
13/02/2018

Profesionales de la unidad de Medicina Preventiva del hospital Reina Sofía han escrito el libro !Stop Infecciones Hospitalarias! que recorre, a lo largo de 17 capítulos, la historia de estas enfermedades, cómo sobreviven las bacterias en el medio sanitario y cómo se hacen resistentes, qué medidas se pueden adoptar en el ámbito macro y micro, entre otras cuestiones.

Inmaculada Salcedo (especialista en Medicina Preventiva), María Jesús Romero (supervisora de Medicina Preventiva) y Rafael Ruiz (residente) son profesionales del hospital y autores de este libro junto a Adrián Hugo, del hospital de Cruces (Vizcaya). Editado por Amazing Books, ya ha vendido más de 2.000 ejemplares y está siendo utilizado como manual de estudio del alumnado de diferentes másteres y titulaciones sanitarias. El libro cuenta con el aval de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene.

Se trata de un manual de carácter divulgativo y eminentemente práctico que puede ser utilizado en cualquier momento ante una situación que entrañe riesgo. Según explica la autora principal, Inmaculada Salcedo, “la finalidad es aclarar conceptos, dar información sin ánimo de ser un tratado académico, ni una guía práctica clínica. Pretendemos generar conocimientos prácticos en prevención de infecciones y concienciar de la importancia a la hora de respetar las normas en los centros sanitarios”.

La primera medida a tener en cuenta es la higiene de manos, realizándola en los 5 momentos que describe la Organización Mundial de la Salud, que se centran en los contactos que se producen en la zona del paciente durante la prestación asistencial. Otras medidas son el uso de guantes, bata, protección facial según el riesgo de exposición, equipamiento del paciente, limpieza y desinfección ambiental, textil y ropa sucia, eliminación de residuos, prevención de accidentes biológicos, seguir las normas de circulación por el hospital o mantener la higiene respiratoria. Las vacunas o la quimioprofilaxis también son medidas de prevención para evitar el contagio, así como el aislamiento de personas con enfermedades contagiosas para la prevención, ya que la transmisión puede producirse por gotas, aéreas o de contacto.

 En los últimos años, diferentes sociedades científicas de especialidades como UCI o Medicina Preventiva y Salud Pública, han desarrollado proyectos específicos para las infecciones asociadas a dispositivos especiales como son los Proyectos Zero. Su abordaje preventivo se basa en la aplicación de determinados paquetes de medidas que pueden traducirse como el conjunto de medidas para el cuidado de la salud. En la actualidad se dispone de Bateriemia Zero, Neumonía Zero, Resistencia Zero, Infección Quirúrgica Zero, Flebitis Zero y Sepsis Zero.

 Curiosidades de la historia

Entre las curiosidades que recoge el libro destacan las referentes a la etimología. Así, la obra relata que las infecciones hospitalarias son también llamadas nosocomiales, haciendo referencia a un término antiguo, que aún se usa porque el hospital era conocido como nosocomio (lugar de internamiento).

El descubrimiento y generalización de los antibióticos, y posteriormente, los avances terapéuticos (uso de catéteres, vías y otros dispositivos invasivos), el uso generalizado de las penicilinas provocaría, a partir de los años 50, la sustitución de gérmenes más comunes en otros más agresivos.

A principios del siglo XX parecía que la reforma hospitalaria y los avances en la asepsia fueran a acabar con la problemática de las infecciones. Además, se sumó el despegue de la antibioterapia por parte de Fleming en 1926, quien demostró la acción efectiva de la penicilina frente al estafilococo. Sin embargo, algunas bacterias ya eran resistentes a algunos de los antibióticos que se estaban empezando a comercializarse. En este contexto, la estrategia se centró en desarrollar nuevo y mejores antibióticos que fueran efectivos contra las bacterias resistentes (meticilina, tetraciclinas, macrólidos, glicopéptidos o aminoglucósidos).

 

 

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