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LA HUELLA ROMANA DE CÓRDOBA / 1

La nueva apuesta turística de Córdoba vuelve sus ojos a Roma

La ciudad presenta en Fitur el programa Kalendas en Corduba que pretende poner en valor en patrimonio y la cultura romanas

 

Templo Romano de la calle Claudio Marcelo. - A.J. GONZÁLEZ

El Puente Romano de Córdoba, uno de los emblemas de la ciudad. - A.J. GONZÁLEZ

Teresa Muñiz Teresa Muñiz
21/01/2018

Cuando se cumplen veinte años de la Ruta Bética Romana, que recorre catorce ciudades de Andalucía, Córdoba presenta una nueva propuesta relacionada con su pasado clásico que pretende desestacionalizar la oferta turística de la ciudad y repartirla a lo largo de los doce meses. Con este fin nace Kalendas en Corduba, una iniciativa que pone el acento en el patrimonio arqueológico de la ciudad que antaño fue capital de la Bética.

Las Kalendas, un nombre que hace referencia al primer día de cada mes según el calendario romano, reproducen el formato del Otoño Sefardí con una programación variada centrada, en este caso, en la cultura clásica y en la huella que ésta dejó en Córdoba desde su fundación por Claudio Marcelo en el siglo II antes de Cristo.

El objetivo de esta iniciativa, según el teniente de alcalde de Turismo del Ayuntamiento de Córdoba, Pedro García, es «dar a conocer a la ciudadanía y a quien nos visitan qué era la cultura romana y, sobre todo, su trascendencia a lo largo de los siglos y la herencia que tenemos los cordobeses en torno a esa cultura».

El programa, promovido desde el Instituto Municipal de Turismo de Córdoba (Imtur), se ha presentado esta semana en Fitur y prevé la celebración, entre el 23 de febrero y el 11 de marzo cerca de 50 actividades que incluyen rutas guiadas, talleres infantiles, conferencias, representaciones teatrales, jornadas gastronómicas o visitas a yacimientos romanos repartidos por la provincia y con los que se quiere establecer un nexo de unión.

Para el catedrático de Arqueología de la UCO, Desiderio Vaquerizo, «una iniciativa como las Kalendas no puede ser sino saludada con alborozo, alegría y agradecimiento» ya que, «como en tantas otras cosas, Córdoba iba con retraso también en esto». El catedrático añade que «conviene tener bien presente que no existe buena divulgación sin investigación, y en nuestra ciudad las instituciones no prestan el apoyo que sería necesario a esta última y todo lo que conlleva, tampoco a la conservación y puesta en valor de los restos». Por eso considera que lo «ideal sería que las Kalendas «se insertaran en un gran proyecto de investigación y puesta en valor de la arqueología cordobesa, con afán globalizador, en la que jornadas de carácter divulgativo como éstas cumplieran simplemente los objetivos últimos del mismo».

Pedro García, que casualmente es licenciado en Historia, coincide en señalar que la arqueología «debería ser una prioridad», no solo en Córdoba, también en otras ciudades. No obstante indica que para potenciar el llamado turismo arqueológico se necesita «muchísima inversión pública» y «políticas que apuesten por eso». Y, en ese sentido, «nosotros lo estamos haciendo» con actuaciones como la restauración del Templo Romano de la calle Claudio Marcelo, «porque cuestiones como el impulso de la arqueología son fundamentales para el impulso de la ciudad».

Mientras en la provincia también se han llevado a cabo distintas actuaciones, algunas de las cuales, como los yacimientos arqueológicos romanos de Torreparedones, en Baena; Fuente Álamo, en Puente Genil, o la villa romana El Ruedo, de Almedinilla, «deberían sonrojar a Córdoba», según el profesor de la UCO e investigador de la fundación Ramón y Cajal, Antonio Monterroso. Porque, aunque «la provincia tiene menos medios», existe «mayor identificación, por la cercanía, con sus habitantes».

Por su parte, Vaquerizo afirma que, «salvo ejemplos como el templo de la calle Claudio Marcelo, los monumentos funerarios de la Puerta de Gallegos, o el conjunto de Cercadilla, en buena medida pendientes de integración, señalización y rentabilización, la Córdoba romana permanece invisible para el ciudadano y el turista, lo que implica errores gravísimos de planificación, coordinación y de puesta en valor que repercuten en la falta de integración de tales restos en el discurso patrimonial de la ciudad y en su tejido productivo, así como en la imagen negativa que tienen muchos cordobeses de su arqueología». Y subraya que, para revertir esta situación, «la Universidad podría ofrecer un apoyo, de verdad único, a las Administraciones responsables».

La Córdoba romana

La ciudad cuenta con numerosos monumentos y restos arqueológicos de época romana de gran valor patrimonial e histórico, muchos de los cuales son visitables o se encuentran en proceso de apertura. Otros se custodian y protegen entre los muros de los edificios privados en los que fueron descubiertos.

Por la ciudad se disemina la huella de Roma, el trazado de la urbe que fue capital de la Bética y uno de los núcleos urbanos más importantes de Hispania, el nombre con el que los romanos bautizaron a la Península Ibérica.

Entre sus monumentos más representativos destacan el Puente Romano, uno de los iconos de Córdoba. Aunque su estructura y fisonomía no se corresponden con las originales, si está levantado en el mismo lugar en el que los romanos construyeron una pasarela para sortear el Guadalquivir y que formó parte de la Vía Augusta, el camino que unía a Roma con las ciudades que formaron parte de su vasto imperio.

El templo romano, que formó parte de un gran complejo urbanístico en la parte oriental de la ciudad, es otro de los principales atractivos de la ruta romana de Córdoba. Rehabilitado hace un año y a punto de que comiencen nuevas intervenciones que permitan visitar el enclave, los investigadores consideran que este edificio, que tuvo más de 15 metros de altura, formó parte del llamado foro provincial, pensado para deslumbrar a quienes entraban a la ciudad por la Vía Augusta.

Entre los edificios recuperados se encuentran los monumentos funerarios de Puerta Gallegos, situados en una de las principales entradas de la ciudad por aquella época y que ponen de manifiesto la nobleza de sus difuntos.

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