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PRONOMBRES DE CÓRDOBA

«La crisis ha hecho daño a muchos grupos de investigación»

Francisco José Tinahones Madueño, director del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga

María José Raya María José Raya
13/08/2017

 

La diabetes y la obesidad, problemas de salud que son considerados dos de las epidemias sanitarias del siglo XXI, constituyen las principales preocupaciones médicas de Francisco José Tinahones Madueño (Montoro, 1964), nuevo director del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima). Tinahones es también jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición de los hospitales Regional y Virgen de la Victoria de Málaga y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo). Este doctor es autor de más de 300 publicaciones originales en revistas médicas de relevancia mundial como Nature, Lancet o Diabetes Care, con un elevado índice de impacto, e investigador principal de más de 25 proyectos nacionales y europeos, así como responsable de más de 90 ensayos clínicos en las áreas de diabetes y obesidad. Por otro lado, este experto ha dirigido 24 tesis doctorales. Posee varios reconocimientos, entre ellos el premio nacional a la mejor trayectoria de grupo de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

-¿Qué objetivos fundamentales se plantea como nuevo director del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima)?

-El equipo directivo anterior consiguió que el Ibima fuera acreditado por el Instituto de Salud Carlos III, por lo que esta institución está muy consolidada. Continuaré con la tarea de mis predecesores, pero uno de los objetivos personales que me marco es incrementar la colaboración entre los 47 grupos de investigación que componen el Ibima y las colaboraciones fuera del instituto. En este momento, los mayores avances científicos se producen en trabajos colaborativos, por lo que incrementar la masa crítica es fundamental para que nuestras investigaciones cumplan el objetivo fundamental, que es conseguir que los pacientes se beneficien de las mismas.

-En el 2005 dejó el hospital Carlos Haya, donde se formó y trabajaba, para ocupar la jefatura de Endocrinología del Hospital Clínico, también de Málaga. ¿Qué supuso este paso?

-Fue una decisión muy importante para mi. Creo que trascendental en mi carrera, ya que me permitió liderar un grupo clínico e ir poco a poco configurando el gran equipo de investigadores que trabaja conmigo en la actualidad, que son más de 30 profesionales clínicos y básicos.

-¿Es posible compaginar la asistencia clínica, la docencia y la investigación con el alto número de pacientes que atienden hoy en día los endocrinólogos?

-En el momento actual mis tareas de gestión, investigación y docencia me dejan poco tiempo para la asistencia clínica, pero intento sacar tiempo para seguir manteniendo alguna consulta clínica. La relación con los pacientes es una de las cosas más gratificantes para un médico.

-¿Cuando empezó a estudiar la carrera hace ya más de 30 años era la obesidad un motivo preferente y habitual de consulta como lo es en la actualidad?

-No. La obesidad y la diabetes han experimentado en estos últimos 30 años un incremento espectacular, En estos años la prevalencia de las dos patologías ha crecido más del doble y esto ha ocurrido con muy pocas enfermedades.

Entre las líneas de investigación que lleva a cabo este médico de Montoro, dentro de su grupo, está el análisis de la paradoja de que existan personas obesas metabólicamente sanas, como una oportunidad para la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas. También se encuentran estudiando el estado pospandrial (estado metabólico actual) y riesgo cardiovascular; la capacidad neogénica del tejido adiposo y su relación con el estado inflamatorio; el papel de la microbiota (microorganismos de nuestro intestino) en la enfermedad autoinmune y metabólica y la obesidad y sus complicaciones.

-¿A qué cree que se debe que ahora haya más personas obesas y con diabetes?

-Este incremento espectacular que se ha producido en la prevalencia de la obesidad está directamente relacionado con el descenso en la actividad física y el incremento en la ingesta de calorías, pero puede haber otros factores más que expliquen este desorbitado aumento. Por ejemplo, nosotros estamos estudiando los cambios en la microbiota, los disruptores endocrinos (contaminantes ambientales) y las alteraciones del sueño. Por otro lado, el incremento en la prevalencia de la diabetes y otras enfermedades metabólicas tiene una relación directa con la obesidad. Si no existiera obesidad, la diabetes tipo 2 sería excepcional.

-¿Cómo ve que ahora todo se celebre en torno a una comida, donde se come más de la cuenta?

-La comida siempre ha jugado en nuestra cultura un papel que va más allá de lo puramente nutritivo. Por eso, son necesarias la moderación y la elección de alimentos saludables.

-¿Predica usted con el ejemplo, come sano y hace deporte?

-Sí, juego cada semana al tenis. Este deporte lo practico prácticamente de forma continuada desde que de niño aprendí a jugar en el polideportivo de mi pueblo. Pero para mejorar la salud vale cualquier tipo de ejercicio, por ejemplo andar rápido, nadar o hacer ejercicios de contracción de la musculatura.

-¿Cuáles son los fines de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad que preside?

-El fundamental es luchar contra la epidemia de obesidad y difundir todos los nuevos conocimientos que existen en este campo. En este momento, estamos volcados en una campaña con la que colabora el Ministerio de Sanidad, titulada Prevención de la Obesidad. Aligera tu Vida.

-A principios de este año lo eligieron para coordinar una sección de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP). ¿En qué consiste esa labor?

-Soy coordinador de Medicina Clínica y Epidemiología de esta agencia y la tarea fundamental es coordinar la evaluación de todos los proyectos clínicos de investigación que se presentan a convocatorias públicas en el país.

-¿Cómo ha afectado la crisis en la obtención de fondos públicos y privados para la investigación?

-La crisis ha hecho bastante daño a muchos grupos de investigación por la falta de financiación y la prueba es la fuga de cerebros que se ha producido en los últimos años. Este es uno de los hechos que a mi personalmente me duele más. Esperemos que todos los partidos políticos sean conscientes en este momento de la necesidad perentoria de invertir en investigación y desarrollo, el único modo de acercarnos a economías modelo. Por otro lado, el tema del mecenazgo en investigación clínica es también un gran problema en España, donde es prácticamente inexistente, en contraposición a lo que ocurre en los países anglosajones. Las donaciones de empresas privadas o particulares para investigación clínica en España son testimoniales.

-¿Existe alguna colaboración entre el Ibima y el Instituto de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic), con el hospital Reina Sofia o la UCO?

-Sí. Existen numerosas colaboraciones entre grupos de investigación del Imibic de Córdoba y del Ibima de Málaga. Pero, aprovechando mi nombramiento y que ahora es el doctor Justo Castaño director del Imibic, investigador que conozco desde hace muchos años y al que me une una gran amistad, seguro que vamos a intensificar esta colaboraciones.

Para Francisco José Tinahones, su pueblo natal, Montoro, es uno de los municipios más hermosos del país, donde pasó «una inolvidable niñez y adolescencia», para después desplazarse a estudiar Medicina a Córdoba. Ningún familiar suyo había estudiado Medicina, así que cuando tuvo que decidir si estudiaba alguna ingeniería, Matemáticas o incluso Derecho, pues a este endocrinólogo le gustaban tanto las ciencias como las letras, se decidió finalmente por Medicina y no se arrepiente. Durante la carrera completó un expediente brillante. Fue de los primeros de su promoción, con un total de 20 matrículas de honor y 8 sobresalientes. «Estudié mucho, pero también tuve buenos profesores», destaca.

-¿Recuerda a profesores o compañeros de la Facultad de Medicina de Córdoba que le influyeran?

-Me tocó una época dorada en la Facultad de Medicina, en la que daban clase excelentes profesionales, que después han llevado a Córdoba a un nivel altísimo de calidad asistencial en el sistema público. Mencionar alguno sería olvidarme de los demás, pero sí quiero hacer especial mención al doctor Carlos Castilla del Pino, que me marcó especialmente durante la carrera. Tuve grandes compañeros y compañeras, con muchos de los cuales sigo manteniendo una estrecha relación, especialmente el doctor José María Segura y el doctor Alberto Villarrubia, que son, respectivamente, un cardiólogo y un oftalmólogo eminentes.

-Por otro lado, consiguió usted quedar entre los 50 primeros de España en el examen MIR (médico interno residente), de diez mil aspirantes que se presentaron aquel año. ¿Eso le permitió escoger el Carlos Haya, que era el hospital que más le gustaba?

-Sí. Escogí Málaga porque sabía que el entonces jefe de servicio de Endocrinología del hospital Carlos Haya (Federico Soriguer, natural de Cabra) promocionaba la investigación clínica.

-¿Sus primeras prácticas fueron en el Hospital Militar de Córdoba, hoy destinado a otros usos?

-Sí. Ese fue mi primer contacto con la medicina clínica. Allí realice el servicio militar y durante ese tiempo también hice el doctorado. Bueno, en mi época el examen MIR se realizaba muy próximo a acabar la carrera y para asegurarme que lo sacaría pedí una prorroga para el servicio militar. Pero como lo aprobé en la primera convocatoria me encontré con un año que no me podía incorporar a la residencia ni al servicio militar, así que durante esos meses empecé mi tesis doctoral y pude acabar la fase experimental al acabar el servicio militar, al año siguiente. Esa hazaña la conseguí gracias a que tuve dos magníficos directores de tesis, los doctores Pedro Sánchez Guijo y Eduardo Collantes, y a que el doctor Villalta, director de Hospital Militar, me permitió hacer guardias por la noche y poder ir al Hospital Provincial por la mañana para poder acabar mi tesis doctoral.

-Además de ser un apasionado de la Medicina ¿también lo es de la Filosofía?

-Sí. Como he dicho anteriormente, me gustaban las ciencias, pero también las letras y, especialmente, la Filosofía. A un investigador, el estudio de la Filosofía le ayuda en gran medida, lo aleja de ser dogmático y este aspecto es muy importante. Un investigador debe estar abierto a cualquier hallazgo y no tener ideas prefijadas. Asistí durante bastante tiempo a seminarios sobre filosofía postmoderna. sobre autores como Derrida, Deleuze, Heidegger, Laclau o Lacan.

-Córdoba posee de los mejores aceites de oliva virgen extra del mundo, que además son cardiosaludables. ¿Usted hace patria por el aceite de Montoro?

-Me alegra que me haga esa pregunta. Desde pequeño quedó marcado en mis papilas gustativas ese sabor especial de los aceites de mi pueblo. Mi padre fue un pequeño productor y he participado desde la dura recolección de la aceituna hasta la cata de ese primer aceite de oliva virgen obtenido por medio mecánicos.

-El flamenco también ocupa un hueco en su ocio y en su modo de vivir la cultura ¿A qué figuras admira más de este arte, las de la actualidad o de otras épocas?

-Me gusta mucho el flamenco. Es un patrimonio cultural de nuestra tierra que debemos ensalzar.Desde pequeño escuchaba a mis tíos cantar en todas la celebraciones familiares y se me fueron pegando los palos. Ahora lo disfruto mucho. Hay en este momento magníficos cantaores y cantaoras. Sin salirnos de Córdoba, con El Pele he disfrutado de actuaciones en directo inolvidables.

-¿Tiene entonces Córdoba la suerte de poseer varios Patrimonio de la Humanidad, entre ellos el flamenco y la dieta mediterránea?

-Si. Son dos buenas señas de identidad. Córdoba es flamenca por los cuatro costados y unos de los componentes principales de la dieta mediterránea, como es el aceite de oliva, tiene en Córdoba un lugar donde se producen los mejores del mundo.

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