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CRÓNICA

Al "calor" del Corpus Christi

Tras una eucaristía a cargo del obispo dio comienzo la solemne procesión que como en años anteriores recorrió las calles aledañas a la Mezquita-Catedral, en un ambiente marcado por las altas temperaturas y un descenso de público

 

Niños de comunión en el inicio del cortejo de la procesión eucarística. - MIGUEL ÁNGEL SALAS

El obispo y los vicarios de la ciudad tras el paso de la custodia. - MIGUEL ÁNGEL SALAS

Francisco Mellado Francisco Mellado
19/06/2017

Calor, mucho calor fue la tónica principal de la tradicional celebración de la festividad del Corpus Christi que como cada año la diócesis celebra en el templo mayor de la ciudad.

Sin apenas ambiente en las calles, a las siete de la tarde comenzó en la Catedral la eucaristía presidida por el obispo, Demetrio Fernández, y concelebrada por el Cabildo Catedral y el clero diocesano. El obispo en su homilía fue desgranando los distintos aspectos vinculados al sacramento de la eucaristía, de la que dijo que «concentra toda la vida de la Iglesia, el evangelio y el misterio de la redención». El prelado animó a los fieles a «acompañar a Jesucristo en adoración». Demetrio Fernández no olvidó que la festividad del Corpus es el día de la Caridad, así insistió en que «la caridad cristiana no es una farsa, no es un aparentar, no es cumplir un programa para que la gente nos vote». Finalmente alabó la labor de Cáritas, siempre cerca del necesitado «atendiendo hasta donde puede».

Tras la eucaristía, el Santísimo fue depositado en la artística custodia de Arfe para dar comienzo la procesión. Alrededor de las ocho de la tarde los sones de la banda del Cristo del Amor elevaron la primera marcha en el Patio de los Naranjos, tras ellos la cruz de guía y a continuación todo el cortejo, donde no faltaron los niños de primera comunión, así como representaciones de las hermandades de gloria y penitencia, seminaristas y clero que fueron dando forma al largo cortejo que precedió a la imponente custodia donde procesionó Jesús Sacramentado, que fue cruzando calles, este año más ligeras de público, sin duda propiciado por el sofocante calor que ayer reinó en la ciudad, aún presente a la hora de la procesión. No obstante, hubo calles, sobre todo donde había sombra, en las que se agolpó numeroso público.

Un calor que no le importó a las cofradías, que volvieron a llenar de barroquismo el recorrido de la procesión con los efímeros altares. Así se pudieron ver los instalados por las hermandades de la Expiración, Misericordia, Merced, Ánimas, Sangre, Huerto, Penas, Sentencia, Carmen de San Cayetano y Paz, además del levantado por el cabildo, donde se vivió el punto álgido de la procesión con la alocución del obispo, así como con la posterior bendición. Tras este acto el cortejo se dirigió hasta el interior de la Catedral poniendo fin a una intensa y muy calurosa procesión del Corpus.