DESDE MI ATRIL

ORQUESTA DE PRIEGO, UNA REALIDAD

JUAN MIGUEL MORENO JUAN MIGUEL MORENO 18/06/2005

Quienes el pasado domingo tuvimos la fortuna de estar en el Teatro Victoria, nos encontramos con la espléndida presentación de la Orquesta Ciudad de Priego. Abarrotado de un público expectante ante tamaño acontecimiento, el coliseo prieguense vivió a buen seguro una de esas noches que quedan para el recuerdo. No se trataba sólo de una buena velada musical, que lo fue, sino de mucho más que eso: del feliz y brillante resultado de incontables anhelos e ilusiones, generosos esfuerzos y una ejemplar convergencia de intereses de diverso tipo. Porque, en efecto, en torno a la Asociación Musical y Cultural Adagio, artífice de esta nueva y venturosa realidad orquestal andaluza, han coincidido la firme determinación y apoyo del Ayuntamiento de Priego, la inestimable colaboración de la Diputación Provincial, el decidido impulso del Conservatorio de la localidad (y especialmente, de su director, el pianista Antonio López Serrano) y la generosa participación de varios promotores privados, en una ejemplar muestra de amor a la música y al desarrollo cultural de esta ciudad de la Subbética cordobesa.

Con tales mimbres, impensables en tantos y tantos otros lugares, Priego no sólo vuelve a dar esa nota de dinamismo cultural que hace honor a una rica tradición y que caracteriza un presente lleno de esperanza, sino que los músicos y aficionados a la música en general podemos contar con una nueva formación orquestal, asunto nada baladí dadas las complejidades de diversa índole que conlleva poner en marcha una iniciativa de estas características. Pero la realidad esta ahí: Priego cuenta desde ya con una estupenda orquesta, que rebosa juventud y ganas, buen hacer y muchas ilusiones. Su Beethoven del otro día era elocuente al respecto: tanto la obertura de Egmont como la Primera Sinfonía sonaron a gloria: había empaste, color orquestal, nervio interpretativo y solidez constructiva. Ciertamente, Francisco José Serrano Luque, su emprendedor director, ha hecho un trabajo formidable, digno de todo encomio; y la mejor prueba de ello es que no sólo se lo testimonió un entusiasmado público, puesto en pie al final del concierto, sino los propios profesores de la orquesta, conscientes de tener ante sí a quien ha sabido encauzar todos esos esfuerzos y anhelos de los que hablaba antes. Ahí quedaban ese Beethoven imponente de la primera parte y, a modo de contraste, el españolismo de Albéniz (Asturias y Sevilla) y de las turinianas ´Danzas gitanas´, en la versión sinfónica del propio compositor. Y como remate, ya fuera de programa, la Orquesta tocó el vibrante Bizet de Carmen, para mayor delirio del público.

Envio de noticia

Rellene el siguiente formulario para enviar esta noticia a un amigo por e-mail:

Las noticias más...