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Memorias del Aconcagua


23/01/2007

 

se levantó (como siempre) el viento. Fue el momento más difícil y duro de toda la ascensión. Sólo al llegar a la Canaleta (6.500 metros) el sol y la ausencia de viento nos permitió relajarnos del peligro del frío.

En una hora Angela estaba en el mismo lugar donde tuvo que abandonar hace dos años. Era la misma imagen de Charo Madueño en el 2003, la primera cordobesa que pisó la cima del Aconcagua, con la cumbre sur detrás de ella y esa enorme fuerza de voluntad repetida en otra cordobesa. Justo en ese momento comenzaron las primeras nubes ascendentes (la precisión de Javier). A las 13.30 horas hicimos cumbre de la mano, ya se había nublado por completo y comenzó una tímida nevada. Desde el teléfono satélite llamamos a Charo Madueño, que fue la primera en felicitar a Angela, emocionadas las dos compartiendo una montaña y unos sentimientos. La bandera de la Capitalidad Cultural de Córdoba para 2016 estaba en la cumbre del continente americano. Fue inevitable que unas lágrimas estallasen al recordar y dedicar esta cumbre a una amiga desaparecida en 2006. La bandera de Verticalia, una hora de fotos y conversación en la cumbre con compañeros de un club de montaña de la Patagonia. Y la vuelta en medio de la niebla y el viento nos condujo, despacio, al campo II de nuevo a las 5 de la tarde.

5 EL REGREO

Bajar todo lo que habíamos subido y no dejar nada en la montaña. Nada de nada. Por eso entre el montón de material para bajar se incluía un bolsa mal olorosa con nuestra materia fecal que ha de depositarse en el contenedor apropiado en el campo base. La montaña ha de quedar limpia de todo resto humano.

El tiempo empezó a empeorar y nos quedaban varios días de bajada. Imposible cruzar el río, bajamos por la margen derecha, lo que nos obligó a ir por la misma orilla. El agotamiento empezó a hacer mella en nuestras fuerzas y la amenaza de tormenta aumentó el peligro de desbordamiento. No estábamos en el mejor sitio ni en el mejor momento, el peligro era evidente. A una pareja de juanacos salvajes les sorprendió nuestra presencia y escaparon tirándonos piedras desde las pendientes amenazadoras. Poco antes del anochecer llegamos por fin a Pampa de Leñas. Al día siguiente nos siguió la tormenta, y, aunque el camino ya no era peligroso, nos supuso un buen remojón. Pero llegamos extenuados y deshidratados a Punta de Vacas, donde nos recogieron y nos llevaron, por fin, a Mendoza.

Tardamos en recuperar nuestro material porque el mal tiempo desbordó todos los ríos y las mulas se quedaron aisladas. Nada que ver, no obstante, con la odisea que sufrieron por aeropuertos de medio mundo hasta llegar a Barajas.

6 BAJAME UNA ESTRELLA. IN MEMORIAN

A veces dedicamos la cumbre a alguna persona querida. Al llegar a la cumbre las lágrimas salieron disparadas con la imagen de Montse Martínez. Una cumbre regada de su imagen y su recuerdo. Ella ha sido testiga de todos nuestros proyectos y expediciones durante estos años. Siempre estaba expectante para oír cómo nos había ido y en sus ojos brillantes se podía palpar cómo vivía con nosotros, con las mismas ganas y emociones que le transmitíamos siempre. Ella estuvo a punto de formar parte de la ascensión femenina del 2003 con Charo, pero no puedo ser. Al final, unas lágrimas, no las mías, sino las de tanta gente que te conocía y te quería, te llevaron a la cumbre. Y en las noches sin luna sólo tendremos que alzar los brazos para para tocar la estrella y estar contigo.