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Cordoba en el mundo

ALVARO Morales
27/07/2007

 

El que no sepa todavía que en Córdoba te preguntan por la dirección de una calle y no solo se la indicas, sino que además eres capaz de acompañar al interesado, no sabe que es algo muy común. La cordialidad se da en efecto en nuestra ciudad. Esas razones hacen fácil estar en la zona de la Judería y entablar conversaciones con extranjeros. No hace mucho me vi en esta situación; allí estábamos tres cordobeses hablando, uno de Córdoba de Argentina, otro de Córdoba de Veracruz de México y el tercero que era yo, de nuestra Córdoba. En la conversación, después de que cada uno exaltara a su ciudad (hecho loable), el mexicano decía haber hecho por los Estados Unidos una ruta que lo llevó por Alaska, Alabama, Nebraska, Maryland, California, Illinois, Nuevo México, Tenesse y Carolina del Norte y del Sur, por ciudades que se llaman Córdoba. Así lo atestiguaban las fotografías realizadas. Además en México no se contentan con una sola pues hay otra en Durango, el cantón de Córdoba y hasta una isla que se llama igual.

El argentino también presumió de que además de la mencionada existen otras en Calchaquí y en Catamarca; otra llamada Cordobita, la Sierra de Córdoba y Rocas de Córdoba. Yo no podía ser menos y dije que en Badajoz hay una Cordobilla de Lacara, en Palencia Cordobilla la Real y en Salamanca y Albacete, aunque con distinta ortografía, Cordovilla.

A la conversación se unió un colombiano y nos hizo saber que en su nación hay un río que se llama Córdoba sin dejar atrás los departamentos de Santander, Antioquia, Caqueta, Nariño, Quindío y Bolívar dónde también existen.

Mucha Córdoba aparecía. Por eso al llegar a casa comencé a navegar por internet. Comprobé que no todas habían salido a la palestra, a través de Wikipedia. Pude saber que en Chile, en el Estrecho de Magallanes, estaba de nuevo la Península, la Isla, el Estrecho, el Paso y la Laguna de Córdoba. En el Salvador, Cabo Córdoba. En Venezuela, Nueva Córdoba, en los Estados de Portuguesa, Táchira y María.

En Canadá, otra bahía llamada Córdoba, un canal y los llamados Bajos de Córdoba. En Uruguay en el departamento de las Flores, no podían llamarse nada más que Cordobesa y el río Cordobés. En Perú existe en el Departamento de Huancavélica. Pienso que los últimos de Filipinas también dejaron con nostalgia dos poblaciones llamadas igual. En Nicaragua, la moneda nacional es un córdoba.

El nombre de estas ciudades pudo deberse a la añoranza de andaluces allende los mares. Quizá los hubo que llegaron a querer sentirse como en su propia casa y así podemos encontrar el nombre de Posadas en Argentina; en Chile podemos recorrer poblaciones con el nombre de Montes de Valenzuela, Aguilar, Jauja y Cañete. Este último existe también en Cuba como cabo y en Perú como población y río y también Pueblonuevo. Espejo se encuentra en la isla de Marchena en el archipiélago de Colón y en Ecuador como cantón. Pero lo más sorprendente es volver a Filipinas y encontrar islas llamadas Lucena, Aguilar, Montalbán, La Carlota y Cabra.

Y es que esta tierra dichosa, que lleva el nombre de Córdoba, no podía estar sola. Los cordobeses hemos llevado el nombre de Córdoba con mucho orgullo. ¡No estamos solos! Pienso que somos millones de cordobeses por el mundo. Puede haber más ciudades, que yo desconozca.

Puesto que nuestra Córdoba ha sido propuesta para que en 2016 pudiera asumir la Capitalidad Cultural de Europa, hago un exhorto al Ayuntamiento de Córdoba.

Al menos (si no lo ha hecho aún) que comunique a través de los muchos medios, que existen hoy, una notificación a estas ciudades, para invitarles a que apoyen simplemente a Córdoba. A buen seguro estoy que se sentirán orgullosos, al igual que nosotros, de vivir, de ir al campo, o bañarse en un río que lleve el nombre de Córdoba.

* Escritor

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