Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Babas itinerantes

MARIA ROSA Fernández
19/06/2007

 

Habemus nuevos alcaldes. Es entonces cuando salen a la palestra dos figuras dignas de mención: los babosos itinerantes y los desfaratabailes. Me explico. Ahora está este de alcalde: aquí pongo la baba; ahora cambia y está el otro: allí pongo la baba. He asistido este fin de semana a dos investiduras, y veías a la gente con abrazos y más abrazos, muchos de ellos sinceros, que conste. Pero, ¿y los otros? Ante el nuevo alcalde acuden a reverenciar sus babas aquellos que antes idolatraban al anterior. Todos revolotean alrededor cual polillas a la luz de una bombilla. Palmadas y más palmadas a la espalda. Yo miraba esas efusivas amistades y pensaba: ¿qué hubiera pasado si este hombre hubiera perdido las elecciones? Pues que los babosos hubieran puesto sus babas en otra parte, y encima habrían comentado: "No sé para qué vuelve éste a la política, si ya se tuvo que ir". Y a mí es que me colma esta bajeza de la condición humana. Las amistades se demuestran en lo malo, cuando te ves hundido y te ayudan a levantarte. Propongo al nuevo alcalde leer a Plutarco , aunque ya estará curado de espantos, y lo que debe de hacer es disfrutar del éxito, que recompensa el trabajo hecho. Los babosos a babear, que es gratis. Incluso saldrán nuevos babosos, cual níscalos en otoño, que también arrimarán sus líquidas secreciones en las dependencias municipales. No sé si es peor ser un baboso o ser un desfaratabailes, que haberlos haylos también. Esos que no se sabe si, por envidia o por ser el centro de atención, sacan el punto negativo a todo lo que se dice. Al salir del ayuntamiento me encontré a un baboso profesional, echando babas y comentando: "Qué bien se explica", el mismo individuo que se reía de él viendo su mitín, y a una desfaratabailes que me dijo: "¡Anda con el nuevo alcalde!, ¡que no se ha puesto ni corbata!". Largo camino los cuatro años.

* Escritora

Última hora
Opinión
Editoriales

Juzgado de 24 horas, exigencia unánime

Por: Diario Córdoba

Cosas

Cien años de Camelot

Por: Miguel Ranchal

Tribuna abierta

Una ciudad posible

Por: Alberto de los Ríos

La clave

En el dedo del pie

Por: María Olmo

Tribuna abierta

La importancia de las vacunas

Por: Bernabé Galán Sánchez

Colaboración

El llanero Pedro

Por: Luis Mendoza Pantión

La rueda

Solo la mentira es fea

Por: Juli Capella

Todos tienen un nombre

Por: Diario Córdoba

Las noticias más...