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La alcaldesa y la memoria historica

MARIA DEL MAR TéllezMARIA DEL MAR Téllez
17/02/2009

 

No hace muchos días, saltó a la prensa que Rosa Aguilar ha manifestado públicamente su oposición a la colocación de dos monolitos, respectivamente, en los Cementerios de Ntra. Sra. de la Salud y San Rafael de nuestra capital. Como el lector adivinará, se trata de la instalación de un monumento de carácter alegórico o simbólico que represente adecuadamente el justo y merecido homenaje a todos aquellos --mujeres y hombres-- que perdieron de forma trágica sus vidas por defender los valores de la libertad, el trabajo y la honradez. Ya forman parte de la conciencia democrática de nuestro pueblo. Por tal motivo, es de justicia aceptar en nuestra democracia actual aquellas reivindicaciones ciudadanas inspiradas en el espíritu de la Transición y acordes con la voluntad de la Ley, "- apelando de nuevo a su espíritu fundacional de concordia, y en el marco de la Constitución, que no puede dejar de atender". Además, la mayoría de la sociedad sabe y respeta que hubo un tiempo con dificultades en el que mujeres y hombres, deseosos de libertad y justicia social, se comprometieron con una república de trabajadores que les ofreciera un futuro esperanzador en el marco de una sociedad moderna, justa, democrática, solidaria y libre. Cómo no es difícil de adivinar, ese sueño se esfumó con el golpe militar de 1936.

La recuperación de nuestra memoria democrática no debería catalogarse por algún sector de la ciudadanía como puro revanchismo. Pues quienes continuamente vienen criticando las medidas tendentes a la recuperación de nuestra memoria histórica común, lo que intentan es apagar aquella llama transformadora que supuso la breve vigencia de la Constitución republicana de 1931. Y, por consiguiente, nuestra memoria democrática del siglo XX no puede prescindir del justo homenaje que se merecen todos aquellos que, definitivamente, el tiempo se ha encargado de absolver del delito de defender con su inocente sangre aquel ideal democrático.

Ante este alegato, nos resulta sorprendente, es más, no llegamos aún a comprender la rotundidad con la que se ha expresado la señora alcaldesa en los medios de comunicación cuándo sabe que representantes de la sociedad civil vienen manteniendo durante más de un año conversaciones con responsables de los cementerios municipales, los cuales, en ningún momento, han manifestado discrepancia alguna sobre la colocación de los mencionados monolitos. Precisamente, ahora, cuando se le pide a la Alcaldía que pase de la política de las palabras y los gestos a la política de los hechos, no sabemos si por razones de oportunidad política o de otra índole- la señora alcaldesa ha anunciado, por un lado, que está a la espera de conocer el papel encomendado a los municipios mediante el desarrollo reglamentario de la Ley de la Memoria Histórica y, por otro, ha rechazado de plano la colocación de un monolito en cada uno de los camposantos indicados anteriormente. Ante esta situación, insistimos en que la colocación de estos monolitos es una obligación histórica que nos exige identificar el lugar o los lugares donde fueron arrojados los cuerpos de tantas víctimas a las que tan injusta y arbitrariamente se les arrebató la vida. Desde un decidido espíritu de concordia es como se pueden dignificar estos lugares de la memoria, las denominadas fosas comunes, las cuales si durante más de setenta años fueron un espacio para ocultar y negar la barbarie represora y exterminadora, ahora, el tiempo apremia para convertirlas en lo que deben ser realmente: las dignas sepulturas que acojan a aquellos españoles que existieron y creyeron en una España solidaria, próspera y libre; y cuyos monolitos representen el vivo y emocionado recuerdo de todos sus nombres labrados sobre la perdurabilidad histórica que ofrece el material pétreo. Con todo ello, se da justo cumplimiento al deseo de sus familiares y allegados, honrar de este modo la memoria que aquéllos atesoran y darles un sitio donde reposen los restos mortales enterrados de sus seres queridos con el honor y la dignidad merecidos.

* Presidenta del Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía

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