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ADIÓS A UNA ETAPA

La montaña rusa se detuvo

La etapa que está a punto de cerrarse está marcada por los bandazos hacia los extremos/ De enfrentarse al Ayuntamiento, a ser «amigo» y viceversa, como le pasó con su propia afición

 

Carlos González y José Romero, el 3 de junio del 2011, día de la venta del club a Ecco Documática. - SÁNCHEZ MORENO

Carlos González y su hijo, en la estación del AVE de Córdoba, el pasado miércoles. - SÁNCHEZ MORENO

Ignacio Luque Ignacio Luque
24/12/2017

El 3 de junio del 2011, Carlos González, a través de Ecco Documática, compraba el 98,8 de las acciones del Córdoba CF a Prasa. Unos meses antes ya tenía contactos con José Romero, que se decidió por él de entre un ramillete de aspirantes. Aseguró a su llegada a la ciudad que compró la entidad blanquiverde porque le gustaba «la gestión deportiva» y porque una abuela suya era cordobesa. Antes, intentó hacerse con el Mallorca, con el Rayo, con el Recre -de ahí partió su enemistad con Pablo Comas- y hasta formó parte de una candidatura para dirigir el Real Madrid. Sus casi 80 meses dirigiendo el club de El Arcángel se han distinguido por una actitud personalista, en la que nada escapaba a su control absoluto, vaivenes en las relaciones con todos los agentes de la ciudad y unos resultados deportivos que, en el momento que le abandonaron, le decidieron a traspasar el paquete mayoritario de forma rauda. Esa gestión deportiva de la que estaba enamorado ha vivido en la entidad blanquiverde momentos más que discutibles, ya que si bien consiguió los traspasos más altos en la historia del club (Florin, Fede Vico, Hervás y Borja García, los más destacados), también ha vivido movimientos más que discutibles: la operación con Sebas Moyano, la ciudad deportiva, el aumento espectacular del epígrafe «servicios exteriores» en las cuentas del club o la valoración contable de El Arcángel. A la descapitalización deportiva del equipo se unió en los últimos tiempos la ausencia de desarrollo en infraestructuras y el abandono de éstas.


DEPORTIVO
CARA Y CRUZ / Salvo los enemigos declarados y no dispuestos a reconocer nada y, en todo caso, otorgárselo sólo a la suerte, la etapa deportiva de González en el Córdoba está marcada fundamentalmente por el ascenso del equipo a Primera el 22 de junio del 2014 en el Gran Canaria después de 42 años sin estar en la élite. Aquel hito supuso el final de una etapa de éxitos: era la segunda eliminatoria de ascenso que se jugaba en tres años, se había conseguido meter al filial blanquiverde en Segunda División B por primera vez en su historia y los años de Copa, tanto con Jémez (Espanyol) como con Berges (Barcelona) añadieron aún más brillo a tres temporadas buenas que, sin embargo, también tuvieron sus problemas: la destitución del campeón olímpico desconectó por completo al equipo y la llegada de Ferrer por Villa en la 2013/14 supuso una dificultad añadida en el relevo hasta que éste cuajó. El juego y el hito histórico logrado con Jémez en su primera temporada también marcó el devenir futuro, ya que a partir de ahí González fijaba siempre el objetivo del ascenso. De hecho, la llegada a Primera se logró tras finalizar la liga regular en el séptimo puesto de la tabla y calcando el presupuesto del equipo, que era también el séptimo más alto de la categoría. A partir de ahí la línea hacia abajo fue contínua. Hace dos temporadas el Córdoba se metió en play-off sufriendo, la pasada campaña salvó la categoría en la penúltima jornada y en ésta se encuentra situado en descenso y a cinco puntos de la salvación.


GESTIÓN DEL FÚTBOL
DESCAPITALIZACIÓN / Es sintomático que, en caso de no haber ascendido y permanecer en Segunda, el límite salarial de la plantilla para la temporada 2014/15 hubiera sobrepasado en poco el millón de euros. Aquel ascenso significó mucho en todos los sentidos. La llegada de Jémez se debió a Juan Luna Eslava, la de Berges, al propio González, al igual que Pablo Villa. Incluso la de Oltra, del que se dijo oficialmente que era una elección de Vega, no deja de ser dudosa, ya que desde el 2011, el propio González afirmaba que su entrenador predilecto era el valenciano. El Córdoba que regresó a Segunda debía ser muy distinto al que se fue, pero esa diferencia resultó ser en negativo, ya que pasó de dedicar más del 50% de sus recursos al fútbol a un pírrico 25%, el que menos de todo el fútbol profesional. Y, teóricamente, cuando más podía dedicar, ya que desde el club se afirmaba la bondad económica que se vivía. De hombres como Charles, Borja García, Ximo Navarro, Fuentes, Fernández o Hervás, en seis años se ha pasado a jugadores como Loureiro, Esteve, Noblejas o Josema, Y los primeros, bajo la etapa de control judicial por el concurso de acreedores. Obviamente, dicha gestión ha terminado por pagarse, reiteradamente, en la tabla clasificatoria en los tres últimos años.


DECISIONES
REITERADOS PASEILLOS JUDICIALES / El litigio con Royalverde permanece y fue la quinta empresa de cuidado del césped en poco más de seis años. Esa ha sido la impronta del legado de González para un Córdoba instalado en sede judicial constantemente. Los terrenos de la ciudad deportiva, diversos jugadores y empleados, el caso de Sebas Moyano -que terminó en el TAS y continuará en tribunales españoles-, la misma ciudad deportiva y su propietario, Grupo Tremon... La lista es interminable. Todo, por el contínuo intento de González de, al igual que hace de puertas hacia dentro del club, imponer siempre su criterio y su opinón, con la consecuente merma para las arcas del mismo Córdoba. Una gestión personalista al extremo que incluía la política de comunicación o de relación del club con su entorno.


INFRAESTRUCTURAS
ABANDONO Y PÉRDIDA / En unas recientes declaraciones a una radio nacional, González expuso como punto a destacar de su etapa en el Córdoba el de «las infraestructuras». El Arcángel sólo acometió una remodelación. Fue en el ascenso a Primera y se hizo, principalmente, para los palcos VIP -el suyo personal también llegó después- y para los vestuarios de los equipos. El resto de la instalación sufre el lógico deterioro de más de un lustro sin recibir ni un euro para sus mejoras, incluyendo el césped, maltratado después de «tirar» 120.000 euros en verano, pagaderos en 24 plazos mensuales. La ciudad deportiva ha sido una historia digna de estudio. Inicialmente, aseguró que compraría unos terrenos. Tuvo cerca el acuerdo para adquirir una parcela en la autovía a Málaga, pero según algunas fuentes, el Ayuntamiento le aseguró que no le recalificaría aquellos terrenos. Tras el ascenso, el Consistorio le cedió los del Parque del Canal, pero la Junta de Andalucía echó atrás aquella cesión. El nuevo Gobierno local le ofreció otros, pero él se negó e instaló dos campos de césped artificial en la ciudad deportiva de Rafael Gómez... Que no era de Rafael Gómez, según el juez. El club se negó a intentar un acuerdo con el Grupo Tremon hasta 24 horas antes de la vista oral para el desalojo del Córdoba de Camino Carbonell. En infraestructuras, deja un Córdoba notablemente peor del que recibió.


RELACIONES
CONSTANTES ENFRENTAMIENTOS CON TODOS / La etapa de González en el Córdoba fue la del enfrentamiento. Es sintomático que, nada más ascender a Primera, concediera una entrevista a este periódico en la que se dedicó a atacar frontalmente al alcalde del momento, José Antonio Nieto, al que años antes le tachó de culé y no querer al Córdoba, y en el verano del 2014 aseguró que «la secretaria tiene más fuerza que el alcalde, tendré que reunirme con ella» para el asunto de la ciudad deportiva. Meses después le señaló como «amigo». Esa montaña rusa en la que convirtió al equipo y las decisiones mismas del club, también alcanzó a sus relaciones con políticos, prensa, instituciones y, por supuesto, afición. De querer unir a las dos asociaciones que existían entonces, pasó a atacar a aficionados que opinaban en redes sociales. De hecho, a algunos intentó retirarles el abono, consiguiéndolo en primera instancia, pero teniendo que recular posteriormente. Lo mismo declaraba que el equipo tenía «la mejor afición de España», que afeaba la conducta de al menos un sector de esa misma afición por sus críticas, a él o al equipo. La montaña rusa de seis años y medio se detuvo. La pararon los resultados.