¿Es realmente el iPad un producto revolucionario? Mágico, se publicitaba en su lanzamiento hace unos meses. Y si hay que responder de acuerdo a la expectación que generó en su día y sigue generando la tableta de Apple, sería fácil contestar. Sin embargo, las novedades tecnológicas del iPad no son muchas. Desde el principio se dijo que era un iPhone grande. Y es cierto, es como un iPhone cebado. Pero, ¡ah! Llegados a este punto he de decir que aquí el tamaño sí importa.
Quien conozca el iPhone sabe que con este móvil se puede acceder al correo y a internet, editar textos, chatear o jugar a videojuegos a la altura de las mejores consolas. Además, tiene un sinfín de aplicaciones para casi todo. Pues en el iPad puedes hacer eso mismo, pero en una pantalla de 9,7 pulgadas. Y la cosa cambia. Y mucho.
El iPad no sustituye al ordenador, pero si eres de los que cargas con el portátil hasta en vacaciones, esto te va a encantar. El iPad no ocupa más que un bloc de notas tamaño cuartilla; tiene wifi, pero con una tarjeta sim de Movistar, Vodafone o Telefónica --el iPad es libre-- puedes estar conectado desde cualquier sitio a cualquier hora. Y lo mejor: sus más de 10 horas reales de batería y el encendido; prácticamente instantáneo. Te sientas, pides una cerveza, lo enciendes y zas, estás en internet. Nada de esperar esos interminables minutos a que arranque el Windows. Sí, nos hemos vuelto muy cómodos.
Otras compañías han anunciado sus tabletas para final de año, como HP, RIM (la de la Blackberry) y hasta Nokia. Gracias a Dios hay vida más allá de Apple pero justo es reconocer, que esta revolución la han iniciado ellos.
Artículo publicado en el suplemento Verano de Diario Córdoba