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NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 3 DE JULIO DEL 2006
Espectacular triple
. Pedrosa, Lorenzo y Bautista dominaron con autoridad en Donington y entraron en meta destacados
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
BARCELONA
Tres años después, los tres nuevos ases del motociclismo español, los nietos de Nieto, los ángeles del nuevo siglo, repitieron la proeza y, liderados por un portentoso Dani Pedrosa, que sigue oculto en las quinielas del Mundial de MotoGP porque quiere y porque se niega a convertirse en favorito el primer año que corre entre los reyes, convirtieron el circuito de Donington, que amaneció con lluvia pero les recibió con sol, en la mayor fiesta que se recuerda, financiada por el discípulo de Alberto Puig, por Jorge Lorenzo y Álvaro Bautista.
DOMINIO ABSOLUTO
El dominio español, que puede casi trasladarse a los campeonatos de las tres categorías (Bautista se coronará un día de estos como vencedor de 125cc, Lorenzo ya está a solo un punto de Andrea Dovizioso y Pedrosa ha reducido de 42 a 26 puntos la ventaja que le lleva su compañero de equipo Nicky Hayden), fue ya aplastante el sábado, cuando los tres mosqueteros lograron las poles de sus categorías, y siguió el domingo, cuando los tres conquistaron la victoria con varios segundos de ventaja sobre su perseguidor y logrando, además, en el caso de Pedrosa y Bautista (a Lorenzo se la arrebató Dovizioso), la vuelta rápida en carrera. Se puede ganar más, pero no mejor ni de manera más contundente.
Los tres pilotos de 19 (Lorenzo), 20 (Pedrosa) y 21 años (Bautista) convirtieron el Gran Premio de Gran Bretaña, celebrado frente a 68.391 espectadores, en un auténtico paseo, demostrando que sus tiempos en los entrenamientos no los habían logrado de casualidad. Eran los mejores, y punto. Hacía muchos años que nadie ganaba con tanta facilidad, ni en 125cc, ni en 250cc, ni en MotoGP. Es más, Pedrosa les perdonó la vida a sus perseguidores, entre los que estaba el Doctor, Marco Melandri, el excampeón Kenny Roberts y el joven Casey Stoner, corriendo las últimas vueltas con el freno de mano puesto para asegurar la ventaja. Porque a tres vueltas del final les llevaba más de siete segundos: lo nunca visto.
ADIÓS A TODOS
El dominio de Pedrosa nada más pisar Donington fue manifiesto. Fue rápido, muy rápido, ya desde el primer día, cosa poco usual en él. Se diría que él y Alberto Puig habían hecho una paradita en el apartamento que el tri posee en Londres para revisar su plan de ataque. Tal vez, quién sabe, --¡son tan herméticos!--, decidieron cambiar el chip e ir a por el título, visto que Hayden, el líder, sigue sin cautivar a nadie y que el trio italiano, integrado por Rossi, Marco Melandri y Loris Capirossi, arrastran numerosos problemas físicos.
Es posible que el bronce obtenido en Assen, la catedral reducida a capilla, le hiciese pensar que, si se lo propone, puede darle el susto este mismo año a Rossi y no esperar a la llegada de las motos más ligeras de la próxima temporada. De cualquier manera, la forma en que Pedrosa ganó ayer y, sobre todo, la manera de dominar el fin de semana demuestra que el chico está ya para dar el salto, aunque siga negándolo.
EL RELOJ NO ENGAÑA
Pedrosa tenía un ritmo de carrera espectacular. Casi medio segundo más veloz que el resto de adversarios. Ya no digamos que Rossi, a quien metió más de un segundo en el cuerpo, aunque el heptacampeón seguía en manos de los médicos, por su muñeca derecha dañada en Assen. Y a fe que dio un buen espectáculo.
Con el cronómetro en la mano, Pedrosa, si hacía una buena salida, podía comandar el pelotón cuando y hasta donde quisiera. No fue así. O, sí, perdón. Hizo una gran salida y, encima, se permitió el lujo de no correr riesgos innecesarios. "Cuando llegué a la primera curva, fui precavido y dejé pasar a Melandri", comentó el joven catalán.
Melandri, el nombre que más atormenta a Pedrosa. Y no porque no pueda con él, sino porque siempre se cruza en su camino, y casi siempre para amargarle la carrera o ralentizarla. El caso es que justo cuando Dani decidió tomar el mando del pelotón, se produjo el único descuido, ¿error? ("sí, sí, fue un error mío"), de Pedrosa, que frenó demasiado y por poco se lleva por delante a Melandri.
Descolocado, superado por John Hopkins (Suzuki) y el propio Melandri (Honda), Pedrosa se vio obligado --mientras Rossi remontaba como un jabato desde la décima posición y Hayden, el líder, se quedaba anclado en la séptima--, a recuperar el tiempo perdido. Pero en ningún momento se le vio agobiado y, mucho menos, inquieto. A Pedrosa, dominador del crono en Donington, poseedor del mejor paso por vuelta del pelotón, no se le acumuló el trabajo y, en solo cinco giros se había merendado a Hopkins y Melandri, a quien superó con un interior magistral.
A partir de entonces, Dani marcó tres vueltas rápidas seguidas, estableciendo un nuevo récord del circuito, y se escapó como quiso y cuando quiso. La pizarra que le mostraba Puig lucía durante diversos giros la reluciente T, de tirar, de manera que Dani no cesó de abrir hueco hasta que logró un colchón suficiente como para oír el rumor que los demás (Rossi, Melandri, Stoner y Roberts, así cruzaron la meta) producían al mordisquear las migajas que el piloto catalán había dejado esparcidas por Donington.

