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NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 18 DE SEPTIEMBRE DEL 2006

Primero Bautista, después Lorenzo

. El joven manchego gana en Phillip Island el título mundial de 125cc y el piloto mallorquín se acerca, con otro gran triunfo, al cetro de 250cc

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
BARCELONA

El primer título mundial de este año, el que hace el número 29 en la historia del motociclismo español, ya está metido en la vitrina. Bueno, va camino de Talavera de la Reina (Toledo). Pronto llegará. No antes del martes que viene. Lo esperan. Ya está en el saco, Álvaro Bautista (Talavera de la Reina, 21-11-1984) lo conquistó ayer, en Phillip Island (Australia), con una mano, como si estuviese aún de vacaciones. Con la misma facilidad con la que ha roto todos los récords y dominado el Mundial de 125cc desde el primer día, desde las primeras luces de Jerez, a finales del mes de marzo.

Al segundo, del que también tenemos un puñado, le están puliendo la peana y grabando, con letras de oro, el nombre de Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 4-5-1987). Es cuestión de días, a lo sumo algunas semanas, pero el título de dos y medio también caerá de este lado del mundo y lo hará en la península, en Estoril (Portugal, 15 de octubre) o en Valencia (29 de octubre). Giorgio, con otra carrera de susto --ganó al sanmarinense Alex De Angelis sobre la misma línea de meta por nueve milésimas de segundo--, triunfó ayer junto al mar y logró doblar la diferencia que le separa del italiano Andrea Dovizioso pasando de los 12 a los 24 puntos de ventaja. Casi un gran premio.

OTRO AÑO SERÁ
Y el tercero, del que solo hay un precedente, el conquistado por Àlex Crivillé, el nen de Seva, en 1999, a los mandos de la misma moto que pilota ahora Dani Pedrosa, tendrá que esperar. Algo más de un año. No mucho más. El pupilo de Alberto Puig, que ayer protagonizó una de las peores carreras de su vida por culpa de la lluvia y de un error de su equipo al montar un neumático trasero inadecuado, perdió todas las esperanzas que tenía de presentar batalla hasta el final para convertirse, en el año de su debut en MotoGP, en el nuevo rey de reyes.

El tricampeón catalán tendrá que conformarse ahora con ser la auténtica revelación de la temporada, el rookie del 2006, convirtiéndose, sin duda, en uno de los árbitros del pulso que mantendrán en las tres últimas carreras (Japón, Portugal y Valencia) Nicky Hayden (quinto en Phillip Island) y Valentino Rossi (tercero), que ayer se colocó a 21 puntos del piloto norteamericano en una carrera caótica ganada por el italiano Marco Melandri.

Pasado el verano, disputados 14 grandes premios en MotoGP y 13 en 125cc y 250cc, ya no hay lugar para las sorpresas. Bautista, que se ha convertido en el hombre récord del 2006 y aún no ha parado, decidió arrollar en Phillip Island, el vistoso escenario escogido por un montón de campeones para proclamarse reyes de la pequeña categoría. Y lo hizo de forma insultante desde el semáforo verde a la bandera a cuadros, después de salvarse, con su habilidad habitual, de una caída en la que estuvieron implicados, en la primera salida de la prueba, sus tres compañeros de equipo: Mattia Pasini, Sergio Gadea y Héctor Faubel.

Listo él y sabio Aspar, que de esta manera conquistó su primer título mundial como mánager tras 34 victorias en grandes premios, modificaron ligeramente la pequeña Aprilia (otra carburación y un neumático más blando) después de que la dirección de carrera redujese el número de vueltas del GP, de 23 a 15. Menos esfuerzo y más velocidad. Bautista salió disparado y poco quiso saber de lo que ocurría a sus espaldas donde el finlandés Mika Kallio (KTM), el único que podía retrasar, no evitar, el alirón del español, las pasó moradas para concluir segundo.

EXHIBICIÓN DE LORENZO
Mucho más difícil lo tuvo Lorenzo para mantener su dominio en dos y medio. Otra pésima salida, típica del joven mallorquín, le hizo pasar por meta en quinta posición en la primera vuelta. A partir de entonces, se lo tomó con calma y su progresión fue digna de lo que es, el mejor de la categoría: cuarto en la segunda, tercero en la tercera, segundo en la novena, primero en la décima y, casi, casi, campeón al término de la vuelta 25.

Eso sí, Lorenzo tuvo siempre a sus espaldas, pegadito, a su compañero de marca y, sin embargo, rival, Alex de Angelis, que quería obtener la primera victoria de su vida tras 110 carreras. Giorgio le cerró el paso sobre la misma línea de meta al cruzarla nueve milésimas de segundo antes que el sanmarinense.

SE LA JUGÓ
Tres vueltas antes del final, Aspar, dueño del equipo de De Angelis, equipado también con motos de Aprilia, había jurado y perjurado que no había órdenes de equipo. Lorenzo estaba tan convencido de su triunfo que decidió mantenerse en cabeza. "Lo sé, tenía muchas papeletas de perder pues Alex podía aprovechar mi rebufo para superarme sobre la misma meta. Pero no he querido cambiar de táctica. Y he ganado". Así es él. Nadie podrá cambiarlo.