"A veces tengo la impresión de que no es humano ", dice el jefe del equipo Camel-Yamaha.

AP / MANU FERNÁNDEZ
Pícaro. Rossi se ríe en un descanso en Montmeló, el 4 de marzo.

"Cada vez es más difícil encontrar a alguien que domine su especialidad como lo hace Rossi", afirma el exnadador Mark Sptiz

AP / JAVIER BARBANCHO
Educado. Rossi saluda a un grupo de seguidores en un descanso de los entrenamientos en el Circuito de Jerez.

"Todos sabemos que no es fácil convertir una máquina perdedora, como era la Yamaha, en ganadora", reconoce Schumacher

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REPORTAJE PUBLICADO EN EL PERIÓDICO EL 23 DE MARZO DEL 2006

Y tras el séptimo no descansó

Rossi dice tener intacta el "hambre de victorias" y luchará por su octavo título mundial de motociclismo
El heptacampeón está a 11 grandes premios de igualar los 90 triunfos de Nieto

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
BARCELONA

Su nombre solo ya impresiona: Valentino. Así se llama este dicharachero, atrevido, popular y mítico piloto de motos. Los habrá que le llamarán, frívolamente, Vale. Pero, no, es Valentino, un tipo que hace tropelías con la moto.

Su apellido ilusiona: Rossi. Historia del motociclismo, pues papá Rossi hizo sus pinitos en dos y medio y ahora le sigue, a distancia (nadie habla ni escribe de esa relación), en los circuitos, gracias al 10% que le regala su hijo, agradecido, tal vez, quien sabe, a los genes que le ha dado en herencia.

Su apodo divierte: el doctor. Porque atiende a sus clientes, ausculta a sus rivales y, finalmente, les hace un diagnóstico horrible: sufre usted de derrota. Le llaman, se llama, es dottore en comunicación por la Universidad de Urbino, porque sabe más de esta materia, de las motos, que nadie. Y también, como no, porque cada fin de semana imparte clase sobre el asfalto.

Números irrepetibles
Su palmarés aterra. Léanlo: 157 grandes premios, 117 podios, 79 victorias (más del 50% de las carreras disputadas), 65 vueltas rápidas (y es que Rossi vuela), 40 poles position, 24 segundos puestos, 14 terceros y, cómo no, siete títulos mundiales en cuatro categorías distintas, con tres marcas diferentes (Aprilia, Honda y Yamaha): 125cc (1997), 250cc (1999), 500cc (2001) y MotoGP (2002, 2003, 2004 y 2005).

De 27 años, 1,82 metros de altura y algo más de 60 kilos de peso, Valentino Rossi inicia mañana, en el circuito de Jerez, una nueva temporada como líder del motociclismo mundial, como el gran tótem de este deporte. Nadie, y Rossi menos que nadie, duda de que renovará su cetro en la categoría reina, aunque él quiera mostrarse muy prudente: "Todo ha cambiado. Mi moto, que últimamente está dando muchos quebraderos de cabeza; mis rivales, por supuesto; y, sobre todo, la edad de los candidatos, ya que ahora son mucho más jóvenes. Será duro, estoy convencido".

"Valentino ha roto moldes", dice Davide Brivio, su jefe en el equipo Camel-Yamaha. "A veces tengo la sensación de que no es humano. Desde luego es un grandioso profesional, muy trabajador, pero al mismo tiempo un tipo muy divertido, que nos permite divertirnos durante el fin de semana de carrera".

Ésa es la lectura que todo el mundo saca de Rossi: un gran profesional, que se divierte con su trabajo y que intenta contagiar a todos los que están a su alrededor de esa felicidad. De ahí que todos tengan la sensación de que mantiene intactas las ganas de vencer. "Uno nunca se cansa de ganar, eso es imposible, es casi un vicio", asegura con una sonrisa el campeón.

Rossi ha ganado tanto como muchos otros mitos. La lista no es interminable, pero incluye nombres como Lance Armstrong (7 Tours, 1 título mundial), Eddy Merckx (5 Tours, 5 Giros, 3 Mundiales, 7 Milan-San Remo), Mark Spitz (7 oros olímpicos en natación), Pete Sampras (7 Wimbledons, 5 Open de Estados Unidos, 2 Open de Australia), Sergei Bucka (35 récords del mundo de pértiga, 6 títulos mundiales, 1 oro olímpico), Alberto Tomba (3 oros olímpicos, 2 títulos mundiales, 1 Copa del Mundo de esquí), Ángel Nieto (90 victorias y 13 títulos mundiales) y Giacomo Agostini (123 victorias y 15 títulos mundiales).

"Puede que todos los deportes tengan un Rossi en su palmarés, puede --asegura el exnadador norteamericano Mark Spitz, estrella de los JJOO de Múnich-72--, pero cada vez es más difícil encontrar a alguien que domine su especialidad de la manera que lo hace Rossi. Él ha reescrito la historia del motociclismo porque, al cambiar su Honda por una Yamaha, ha demostrado que no es la moto quien marca la diferencia, sino el piloto".

Eso mismo pensaba Rossi cuando abofeteó a los máximos responsables de Honda y se fue a los brazos de Yamaha. Y eso mismo piensa Michael Schumacher: "Todos sabemos que no es fácil convertir una máquina perdedora, como era la Yamaha, en ganadora. Eso, amigo, tiene un valor increíble y Rossi lo ha conseguido".

"Lo único que puedo decir --relata Eddy Merckx, también mito de las dos ruedas, pero gracias a sus poderosas piernas--, es que cada vez que lo veo trazar una curva, con la oreja rozando el asfalto, me da miedo. Lo que hace me parece portentoso". Como portentoso es para Sergei Bubka la manera en que el el doctor maneja las carreras. "Mis hijos lo adoran y cuentan que posee una sangre fría fuera de lo normal. Ellos dicen que Valentino es una computadora".

El esquiador Alberto Tomba, la bomba, uno de los grandes mitos del deporte italiano junto a Giacomo Agostini y Rossi, admira a Vale. "Es como era yo: un ganador que no se conforma con arrasar sino que quiere hacerlo con una gota de fantasía. ¡La gente admira lo original! y Rossi es un tipo que en cada carrera inventa algo, incluso una celebración".

Agostini coincide con todos los campeones en todo, menos en un detalle: "Sí, Rossi es muy grande, pero todos los deportistas partimos de un segundo puesto: el primero está reservado a Muhammad Alí, ése sí es grande". Nieto, cuya marca de 90 victorias podría ser devorada pronto por Rossi, siente admiración por el italiano, "que no se cansa nunca de ganar y que quiere seguir divirtiendo a los aficionados".