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Suele mencionarse con frecuencia la imprevisible climatología que afecta al Gran Premio de Brasil de Fórmula 1, con abundante calor, altos niveles de humedad y lluvia abundante, en ocasiones. Pero quizás la característica más llamativa de este recinto de competición sea la excelente perspectiva que se disfruta desde la recta de tribuna, con posibilidad de admirar buena parte del circuito.

