EL PRESTIGIO
Alonso añade su nombre
a la lista de los grandes pilotos que han ganado
en el GP de Mónaco
AFP / POUJOULAT
Fernando Alonso es felicitado por Flavio Briatore antes de recoger, en Mónaco, una de las pocas copas que le faltaban.
EL DESPECHADO
El heptacampeón juzga exagerada su sanción y promete no rendirse

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CRÒNICA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 29 DE MAYO DEL 2006
Victoria de superlujo
. Alonso logra su primer triunfo en Mónaco y aumenta la ventaja al frente del Mundial de F-1
MIGUEL MARTÍNEZ
MÓNACO / Enviado especial
A 18 vueltas del final, Kimi Raikkonen ya estaba en el yate de unos amigos con el torso al sol y un vodka en la mano para olvidar la enésima avería de su McLaren. Sin el único rival que le inquietaba, Fernando Alonso disfrutó más su primer triunfo en Mónaco, la victoria de prestigio que le faltaba, el acceso a un lugar en la historia del gran premio más codiciado. De paso, aumentó su ventaja en el Mundial a pesar de que Michael Schumacher, deshonrado al fondo de la parrilla, remontó al quinto lugar y aún se mantiene en la lucha por el título, a 21 puntos del asturiano que tanto le desquicia.
Nada hacía presagiar un final tan plácido cuando Kimi Raikkonen se pegó al alerón trasero del Renault número 1 desde la segunda vuelta, tras un magistral adelantamiento a Mark Webber en la subida del Casino, un lugar en el que apenas se recuerdan adelantamientos en Mónaco. Ahí comenzó un duelo a cuchillo apurando cada guardarraíl, limando cualquier centésima.
PIQUE ENTRE FERRARIS
Al otro lado de la fila india de coches, en la cola de la carrera, se libraba otra batalla, la de Michael Schumacher remontando para arañar algún punto y seguir en la lucha por el título. Castigado al último lugar de la parrilla por detener deliberadamente el coche en la calificación, el alemán arrancó junto su compañero Felipe Massa, que había estrellado el Ferrari en la crono. El heptacampeón humillado arrancó furibundo y casi se lleva al brasileño por delante en la curva de Loewe. En la tercera vuelta ya había rebasado a Tiago Monteiro, Franck Montagny, Takuma Sato y Christian Albers. Jenson Button taponó su progresión en el 15° puesto y allí se quedó Schumi que, cargado de gasolina, podía esperar a las paradas de repostaje de los rivales para seguir progresando.
Ahí se iba a jugar, precisamente, parte del duelo entre Alonso y Raikkonen. Español y finlandés se alternaron las vueltas rápidas mientas la diferencia entre ambos oscilaba entre medio segundo y un segundo. Si Kimi paraba más tarde podría adelantar en el repostaje a Fernando que, además, sufría una degradación excesiva de sus neumáticos traseros, lo que permitió a Mark Weber y a Juan Pablo Montoya acercarse al dúo de cabeza.
En Renault respiraron con alivio cuando vieron a los mecánicos de McLaren salir al pit-lane para preparar la entrada de Montoya en la vuelta 21. Raikkonen, como suele ser habitual, entró un giro después. Alonso tenía gasolina para detenerse cuatro vueltas después, pero con los neumáticos en tan mal estado corría el riesgo de que, aún cargado de gasolina, Kimi fuera más rápido en esos cuatro giros y el ovetense podía regresar a pista por detrás.
Por otro lado, Alonso tenía que asegurarse cargar la gasolina suficiente como para detenerse después de Kimi en la segunda parada y eso no era fácil: cuando entró en el box llevaba un segundo de ventaja sobre el finlandés. Los ingenieros de Renault tiraron por la calle del medio e hicieron entrar a Alonso dos vueltas después de Kimi y dos vueltas antes de lo previsto por el ordenador. El asturiano volvió a la pista por delante de Raikkonen, pero con la duda razonable de que el finlandés podía parar después en el segundo repostaje y ceder así el triunfo.
En McLaren creen que sí: "Teníamos la estrategia justa para ganar", desveló Raikkonen; "Kimi iba a parar tres vueltas después", reveló Pedro Martínez de la Rosa. De hecho, Alonso invirtió dos segundos menos en el repostaje que Kimi. Pero esas son las suposiciones de McLaren que se desvanecieron cuando Mark Webber vio cómo su motor ardía y abandonó a toda prisa su Williams en la subida del Casino.
El coche de seguridad entró en pista para proteger la retirada del humeante Williams en la vuelta 46, a 32 del final, el margen suficiente para adelantar el segundo repostaje aprovechando la neutralización de la carrera, algo que hicieron todos los pilotos. Ahí se acabaron las dudas para Alonso, que había ralentizado su marcha hasta el punto de formar un pelotón tras él con el fin de conservar su segundo juego de neumáticos cara a un final de carrera que se presumía dramático y, gracias a Raikkonen, no lo fue.
Obviamente salió por delante de Raikkonen del box y tan solo tenía que controlar al finlandés tras su alerón en un circuito en el que es imposible adelantar entre dos buenos pilotos con coches similares. Ni siquiera hizo falta. Mientras el coche de seguridad rueda en la pista se reduce sensiblemente la velocidad de los F-1 y con ella la refrigeración. El calor hizo que unos cables mal aislados --ya se habían quemado en los ensayos del viernes-- comenzaran a arder hasta incendiar el motor.
Desesperado por su suerte y espolvoreado por los extintores de los bomberos, Raikkonen dejó su coche en la escapatoria de Portier. Restaban 28 vueltas de placer para Fernando Alonso. Montoya heredó la segunda plaza de Webber, pero ni siquiera intentó intimidar a Alonso. Tras la retirada del coche de seguridad, se quedó a 12 segundos, sin que tampoco el colombiano fuera inquietado por Rubens Barrichello.
LA GRAN REMONTADA
El único interés de la carrera era comprobar hasta dónde podría remontar Michael Schumacher. Saliendo último, el alemán cargó su Ferrari de gasolina para hacer una sola parada y la entrada del coche de seguridad no hizo sino facilitarle las cosas cuando los pilotos que iban por delante, como Nick Heidfeld y Giancarlo Fisichella, efectuaron la segunda parada. Rubens Barrichello y Jaques Villeneuve se quitaron de en medio cuando los comisarios les castigaron por exceso de velocidad en la calles de boxes durante el repostaje. Christian Klien y Jarno Trulli dejaron paso libre al retirarse por avería. Todo salió redondo al alemán para heredar la quinta plaza, mientras Alonso conservaba su motor pensando ya en Silverstone. El asturiano va un paso por delante de todos. Y sin hacer trampas como otros.
