Alonso disfrutaba de la tercera plaza cuando la última evolución del propulsor Renault dijo basta y explotó
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CRÓNICA PUBLICADA EL DÍA 11 DE SEPTIEMBRE DEL 2006
Una rotura de motor remata a
Alonso cuando iba tercero
• El asturiano había ganado siete plazas antes de que el Renault explotara
MIGUEL MARTÍNEZ
MONZA / ENVIADO ESPECIAL
El motor del R26 explotó en una nube de humo cuando Fernando Alonso había completado otra remontada memorable. Disfrutaba de la tercera plaza tras completar el adelantamiento sobre Felipe Massa y Robert Kubica, y respiraba tras una galopada desde la 10ª posición de la parrilla cuando la última evolución del propulsor Renault dijo basta. Ocurrió a 10 vueltas del final, cuando Michael Schumacher caminaba ya imparable hacia el triunfo por delante de Kimi Raikkonen y el polaco Robert Kubica, el más joven ocupante del podio en la historia de la F-1 (21 años).
Flavio Briatore reunió a Fernando Alonso y a Giancarlo Fisichella en la parrilla para definir la estrategia. El italiano, con más gasolina, dejaría pasar a su compañero por la parte izquierda de la pista. Pedro de la Rosa también colaboraría. Así ocurrió cuando se apagaron los semáforos. El italiano dejó paso al español en la recta y le cubrió el interior en la primera chicane, uno de los puntos más peligrosos del viejo autódromo italiano. La maniobra permitió a Alonso rebasar a Rubens Barrichello, Nick Heidfeld, De la Rosa y Fisichella.
Cuatro puestos ganados antes de la primera curva era un buen balance pero Alonso aún intentó sobrepasar a Jenson Button en la misma curva del segundo giro, pero se pasó de frenada, se comió la chicane y dejó pasar al inglés como manda el reglamento y, sobre todo, la deportividad. Por delante, Kimi Raikkonen defendía el primer lugar de la parrilla frente a Michael Schumacher, y Robert Kubica hacía valer la potencia del BMW y su talento para aguantar por delante de Felipe Massa.
DE LA ROSA ABANDONA
A
pesar de sus largas rectas, Monza no es un circuito propicio para adelantar. Para no perder velocidad punta, los coches van con poca carga aerodinámica, lo que hace imposible pegarse al monoplaza de delante tanto como sería necesario para coger la aspiración en las rectas. Así que ni Schumacher pudo con Raikkonen, ni Massa con Kubica, ni Alonso con Button, ni Pedro de la Rosa con Heidfeld, cuatro duelos que solo podían resolverse en el primer repostaje. Cobraron ventaja los que se detuvieron después: <i>Schumi</i> regresó por delante de Raikkonen, Kubica se mantuvo por delante de Massa y Alonso superó a Button.
Dos vueltas después de la primera tanda de paradas, el McLaren dejó tirado a De la Rosa. En Alemania fue un problema hidráulico y, ayer, el motor. Dos averías en cinco carreras, un balance de verdadera mala suerte para el barcelonés, que se consoló pensando que la rotura llegó en una carrera en la que tampoco tenía muchas más opciones de ser séptimo u octavo. "Mejor que haya sido aquí", certificó el piloto catalán.
Cuando los pilotos que eligieron una estrategia a una sola parada se detuvieron a cargar gasolina, Alonso ya era quinto tras una fenomenal galopada. Tenía por delante a Massa y a Kubica, a los que restaba dos décimas por vuelta; mientras, por delante, Schumacher mantenía a más de tres segundos a Raikkonen, suficientes para regresar de los boxes por delante del finlandés.
RUEDA CONTRA RUEDA
Alonso exprimió al máximo el Renault para pegarse a Massa y Kubica antes de la segunda parada. El brasileño se detuvo en la vuelta 40ª, y Alonso y Kubica, en la 41ª. Entraron casi al mismo tiempo y salieron pareados, rueda contra rueda por el pit lane, donde no se pueden sobrepasar los 100 km/h hasta sobrepasar el semáforo. Allí el asturiano aceleró antes y llego a la primera curva por delante del polaco y también de Massa, que llegaba por la recta de meta.
Restaban 13 vueltas y Alonso tenía el podio en el bolsillo. Poco le importaba que Schumi asegurara la victoria ante Raikkonen, pero su motor le dejó tirado en el peor momento.
