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Alegría. Schumahcer celebra la victoria en el podio de Magny-Cours, ayer.

Schumi fue más rápido que el Nano en un capítulo más de la cerrada lucha por el título mundial

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CRÓNICA PUBLICADA EL DÍA 17 DE JULIO DEL 2006

Alonso resiste en el momento más
dulce de Schumacher

. El piloto de Renault fue segundo en otra exhibición de Ferrari y Bridgestone

MIGUEL MARTÍNEZ
MAGNY-COURS / Enviado Especial

Magny-Cours ha colocado el Mundial de F-1 en la zona roja, la que señala peligro para Fernando Alonso, el color del Ferrari de Michael Schumacher, que acecha de nuevo al piloto de Renault tras dos triunfos consecutivos. El segundo, ayer en el Gran Premio de Francia por delante del asturiano. Es la hora del alemán en ese movimiento pendular que mece el campeonato al ritmo que marcan los neumáticos.

Magny-Cours era en teoría terreno para Michelin, pero Bridgestone confirmó el salto de calidad que ya dio en Indianápolis dos semanas atrás. En este nuevo escenario en el rendimiento de las gomas, Schumi fue más rápido que el Nano en un capítulo más de la cerrada lucha por el título mundial que ahora separa a los dos protagonistas con 17 puntos.

Ferrari eligió una estrategia a tres paradas y Renault optó finalmente por dos, pero poco hubiera variado la situación con otras decisiones de los ingenieros. Bajo los 38 grados que abrasaron el asfalto de Magny-Cours, los neumáticos decidieron más que los ordenadores. En realidad, ha sido prácticamente así durante todo el campeonato. Fernando Alonso albergaba la esperanza de que las gomas de los Ferrari se degradaran con el paso de las vueltas y se lanzó a por los coches rojos desde la tercera posición de la parrilla de salida. Intentó rebasar a Felipe Massa en la arrancada, peleó con el brasileño en cada una de las curvas del primer giro, pero el compañero de Schumacher cerró todas las puertas con habilidad. Esa era su labor: taponar a Alonso para hacer más fácil la carrera al otro Ferrari.

POR LA HIERBA
Alonso desveló: "Lo intenté en varias ocasiones pero, después de pasar dos ruedas por la hierba en dos ocasiones, desistí y esperé a los repostajes para superarle". En ese momento, el equipo Renault decidió que Schumacher era inalcanzable. En las primeras 15 vueltas, el alemán había logrado ocho segundos de ventaja sobre el asturiano. Y lo peor: sus tiempos eran constantes y sus neumáticos, consistentes. Nada que hacer. Massa se convirtió en el principal peligro. Asumido el triunfo de Schumi, lo importante para Renault y Alonso era ceder la menor cantidad de puntos, buscar el segundo puesto.

Massa, Alonso y Schumacher repostaron casi a la vez, entre las vueltas 16 y 18. Los tres podían ir a dos o tres paradas. Los Ferrari optaron por tres y Renault buscó lo contrario para que Alonso pudiera adelantar a Massa. El asturiano cargó gasolina para una sola parada más y el brasileño, mucha menos, para dos, así que regresó a la pista por delante. Pero el ovetense solo tenía que mantener la distancia y esperar: con una parada menos le rebasaría en boxes. Así ocurrió cuando el segundo Ferrari se detuvo por tercera vez; regresó a la pista cinco segundos por detrás de Alonso.

Para entonces, de los dos Toyota beneficiados por las prestaciones de los Bridgestone, Ralf Schumacher circulaba por detrás de Massa, mientras que su compañero Jarno Trulli se retiró por una avería en los frenos. Kimi Raikkonen heredó la quinta plaza; Giancarlo Fisichella, la sexta; y Pedro Martínez de la Rosa lograba dos puntos con la séptima tras una buena carrera en su regreso.