ASTRONOMÍA

El cuásar más lejano

Los procesos que llevaron a la formación de las primeras estrellas y galaxias del universo son estudiados en estos sistemas

Ilustración artística del cuásar más lejano encontrado hasta la fecha.
ROBIN DIESNEL (CARNEGIE INISTITUCION FOR SCIENCE)
Ángel R. López-Sánchez

¿Cuándo se encendieron las primeras estrellas del Universo? Ésta no es una pregunta trivial. Sabemos que tras el Big Bang el Universo contenía sólo hidrógeno y helio. Estos elementos estaban concentrados en enormes nubes de gas. Pero durante mucho tiempo no se dieron las condiciones para que se pudieran formar estrellas. Son las conocidas como Edades Oscuras del Universo: al no haber estrellas, no había luz que iluminara el Cosmos.

Y, de repente, aquí y allá, empezaron a encenderse multitudes de soles, creando las primitivas galaxias. Algunas de estas galaxias contenían un agujero negro supermasivo en su centro. Este gigantesco agujero negro comenzó a alimentarse del gas circundante, liberando enorme cantidad de energía. Tanta luz era emitida por estos monstruos galácticos que tapaban la luz del resto de la galaxia. Conocemos a estos sistemas como cuásares. Los estudios detallados de los cuásares más distantes proporcionan información clave sobre los procesos que llevaron a la formación de las primeras estrellas y las primeras galaxias del Universo.

Por estos motivos el anuncio del mes pasado de haber hallado el cuásar más lejano ha sido tan importante. El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista científica Nature, lo ha realizado un grupo internacional de astrónomos liderados por el joven astrofísico chileno Eduardo Bañados, quien actualmente trabaja en los Observatorios Carnegie (California, Estados Unidos). Usando observaciones con los telescopios Magallanes, de 6.5m de tamaño y localizados en el Observatorio de Las Campanas (Chile), Eduardo Bañados y su equipo descubrieron un cuásar tan distante que sólo habían pasado 650 millones de años desde el Big Bang. La distancia a este objeto depende mucho de los detalles del modelo cosmológico. Con un corrimiento al rojo de 7.54, este cuásar (que los descubridores bautizaron informalmente como Pisco por la famosa bebida chilena) está a unos 29 mil millones de años luz de nosotros. Gracias al estudio detallado del cuásar Pisco, combinando ya observaciones en otros telescopios, se han podido extraer algunas propiedades interesantes. Por un lado se ha visto que en esta época ya había una buena proporción de gas difuso que estaba encendido por estrellas, pero que aún la mayoría del gas era neutro. Esto es, estamos restringiendo aún más la época en la que nacieron las primeras estrellas del Universo (la Época de la Recombinación en la jerga astronómica).

Por otro lado, los datos han permitido calcular que la masa del agujero negro supermasivo que origina el cuásar Pisco es de unas 800 millones de masas solares. Esto supone un gran problemas a los modelos de evolución de galaxias y de agujeros negros: muchos de los modelos actuales no son capaces de producir agujeros negros tan masivos sólo 690 millones de años después del Big Bang. El hallazgo apoya los modelos de crecimiento rápido de agujeros negros supermasivos… pero éstos no son capaces de predecir bien las propiedades de las primitivas galaxias que los albergan. Hay que seguir investigado y buscando más cuásares como Pisco para solucionar esta pieza del puzzle de la evolución del Universo.

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