ENTREVISTA

El Mago Pop: "Los magos somos muy frikis"

El ilusionista catalán asegura que la magia en directo es más fácil que la de televisión, porque las grabaciones generan "desconfianza"

El ilusionista Antonio Díaz, conocido como El Mago Pop.
JOSEP GARCIA

JUAN CARLOS ROSADO

Antonio Díaz vuelve a DMax este sábado, 4 (22.00 horas), con una nueva temporada de 'El Mago Pop: 48 horas con...', un formato que junta al ilusionista catalán con invitados famosos durante dos días. La entrega se abre con una doble entrega, protagonizada por dos cantantes: Antonio Orozco y Chenoa.

¿Ha sido esta la temporada más difícil del programa? Sí, porque aparte de que es la tercera, el objetivo es hacer juegos nuevos. Al principio tienes muchos, pero cuando llevas muchas horas de televisión el desafío es hacer cosas nuevas orientadas a los personajes. Si tienes un músico se te ocurren cosas, pero cuando has hecho ya cuatro músicos el reto es mayor.

¿Ha usado alguno de sus juegos del programa en sus espectáculos? No. Intento que los juegos del teatro solo se vean allí y que los de la tele sean de estreno. Cuidamos eso para satisfacer a todos los públicos.

¿Por qué ha elegido a esos famosos y no a otros? Tenemos una lista amplia de gente que nos apetecería. El nexo común es siempre cómo nos los imaginamos reaccionando a la magia. En algunos casos aciertas y en otros te sorprendes.

¿Y cuál de sus invitados le ha llamado la atención más en esta temporada? Antonio Orozco me ha sorprendido mucho. Hay momentos muy divertidos y emocionantes, porque reacciona a la magia como un niño. Para este tipo de formatos esto es fantástico.

¿Y el más duro de pelar? ¿Quizá Chenoa? Pues no. Con Chenoa ha sido fantástico. Al final se volcó. Pasó algo parecido con Joaquín Reyes, que es un tipo muy divertido. Creo que me lo pasé mejor que él mismo.

¿Le ha pedido Chenoa hacer desparecer a alguien? [Ríe] No, no. No me meta en berenjenales.

¿Por qué ha dicho que el mundo de los magos es algo friki? Creo que es así. Puedes detectar a un mago cuando vas a comprar ropa y ves a un tío delante del espejo mirándose las manos y haciendo cosas con ellas. No es que esté loco, es que probablemente sea mago. Los magos somos muy frikis: un tipo que está dispuesto a pasarse mogollón de horas jugando con las varitas es alguien extraño.

¿Qué es más difícil para usted: hacer espectáculos o programas de televisión? Hacer espectáculos es más fácil para mí, porque toda la vida me he enfrentado al directo del teatro. Tienes un desafío más directo, porque la gente te está viendo y ya desconecta la desconfianza. En la tele nuestro mayor problema es que el espectador puede pensar desde casa que es un truco de cámara, un efecto de vídeo… Eso crea una cierta impotencia, porque piensas que, después de todo lo que te lo has currado, con ese argumento se desmonta lo que has hecho. Pero también nos hace ponernos las pilas para ver cómo podemos desconectar esa desconfianza y romper esa cuarta pared.

¿Cómo trabaja con los magos que hay en su equipo? Me gusta mucho partir de la lluvia de ideas. Es muy divertido. Cuando conoces muchas técnicas y cuentas con magos muy experimentados es apasionante. De repente rescatamos clásicos que hace 200 años que no se hacen. Es muy interesante, porque descubres joyas maravillosas.

¿Cuál su referente en esto de la magia? David Copperfield. No solo porque me parezca un mago supercompleto, sino especialmente por lo que ha hecho por la magia. Este mundo le debe mucho a David, porque ha hecho que se deje de considerar frikis a los magos para convertirse en una estrella del rock. Es un tipo que haciendo magia ha vendido más entradas que Madonna, Los Beatles y Cold Play. He tenido la oportunidad de conocerle.

¿Y cómo es en las distancias cortas? Bueno, personalmente no le conozco. Es un apasionado del trabajo, razón por la que deben de ser muy pocos los que le conozcan personalmente.

¿Y en España cuál es su referente? Hay muchos. Es cierto que el potencial de España pasa más por la magia de cerca. Tenemos a un grande de la historia, como Juan Tamariz, que además es un pozo de sabiduría de la magia. Le apasiona el ilusionismo y es respetado en todo el mundo.

¿Hay trucos que se le hayan resistido y le hayan provocado frustración? Somos muy pesados. Cuando un truco es especialmente difícil me gusta persistir y no rendirme. Hay algunos que, si no los he hecho, me falta solo un poquito para conseguir hacerlos.

¿Hasta qué punto le ha ayudado la televisión a lanzar su carrera? Es alucinante, porque era totalmente inesperado. Es cierto que Discovery tiene esa cosa maravillosa de llegar a todo el mundo. En España ven el canal 300.000 personas, pero es asombroso lo fiel que es esa gente. La tele sí que me ha cambiado la vida, tanto a mí como a mi equipo. Cuando empezamos en Discovery éramos 12 personas colaborando, y ahora somos más de 50. Nos ha ayudado muchísimo.

¿Cómo está viviendo un barcelonés que trabaja en Madrid esta tensión política que hay en el país? A mí me encantaría que todo el mundo fuese feliz. Que la gente hable y se entienda y que esto pase pronto. Es demasiado intenso.

¿No le ha llamado el Govern o Rajoy para hacer desaparecer el 155 o la DUI? [Ríe]. No, no. Ni para mediar. No ha habido llamadas.

¿Le costó mucho que sus padres aceptaran el hecho de dedicarse a la magia? No. Nunca tuve ese ‘momento Concha Velasco’ de 'mamá-quiero-ser-artista'.  Creo que fue algo progresivo. Mis padres me veían que hacía solamente eso y debieron de hablar, en alguna conversación de cama, que el niño les había salido raro, pero que tenían que quererlo igual. Fue todo muy natural.

¿Qué le diría a un hijo suyo que quisiera ser mago? Que haga lo que le guste en la vida, sea esto o sea lo que sea. Pero como me salga un niño mago, la vamos a tener [ríe]. Los niños magos son muy pesados.

Outbrain