Colaboración

El pueblo más perseguido del mundo

La verdad que hasta la pasada visita del Papa Francisco a Bangladés no habían aparecido en los medios de comunicación el nombre de Rohingya y de las masacres que están viviendo esta comunidad por parte de budistas y gobierno birmano. Algo que me ha llamado la atención y he buscado información que nos permita conocerlos mejor y sacarlos del desconocimiento.

Los rohingyas son un grupo étnico musulmán bengalí del norte del Estado de Rakáin, en Birmania occidental. La población rohinyá está principalmente concentrada en Rakáin, limítrofe con Bangladés. Sin estado, sin protección y desconocidos pese a ser considerada la minoría más perseguida del mundo. La comunidad rohingya, cuya historia se remonta a principios del siglo VII, es objeto de una «discriminación permanente y sistemática» en palabras de la ONU, y de «atrocidades», según la ONG pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) a manos de las fuerzas birmanas. Unos 800.000 rohingyas viven al oeste de Birmania. Sin embargo, desde 1992 las autoridades no los reconocen como ciudadanos pues proceden de Bangladesh. Nunca había visto tanto odio contra nadie en el mundo, hasta los palestinos tienen una mejor situación... todos en Birmania les odian. Tienen diferencias físicas y lingüísticas, relata Dina Madani, desde la Organización Islámica de Cooperación (OIC), segunda organización intergubernamental detrás de la ONU y cuyo objetivo está en proteger los intereses de los musulmanes, hace constantes llamamientos para que se les reconozca la ciudadanía. El gobierno birmano lo niega.

Las políticas de exclusión sistemática impuestas por el gobierno birmano han originado éxodos masivos de refugiados hacia Bangladesh: huyendo de la «limpieza étnica» en toda regla, con la connivencia del Gobierno y el silencio de la comunidad internacional, tal como lo califica HRW. Además de los 29.000 refugiados registrados que viven hacinados en de refugiados, Bangladesh alberga actualmente otros 200.000 o más que están sin registrar. Los rohingyas deben pedir permiso a las autoridades birmanas para contraer matrimonio... y firmar que no tendrán más de dos hijos. Muchas mujeres que se quedan embarazadas optan por practicarse abortos, ilegales en el país, elevando la tasa de mortandad maternal. La mayoría sufre de desnutrición crónica, lo que afecta a su desarrollo mental y físico y les hace más vulnerables a enfermedades. El Papa se reunió en Bangladesh con miembros de tres familias que viven en el país como refugiados, y con lágrimas en los ojos, Francisco pidió perdón a los rohingyas «en nombre de todos los que os han hecho mal, y por la indiferencia del mundo». «Estamos cerca de vosotros», concluyó.

* Licenciado en Ciencias Religiosas

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