CONSUMIDOR INDEFENSO

La persecución telefónica publicitaria

Eduardo M. Ortega Martín/ Granada

Todos los ciudadanos somos víctimas de esta moda de que te llamen irremisiblemente y sin piedad a ofrecerte servicios que tú no has pedido. La cosa llega más lejos cuando se usan y combinan los sistemas informáticos y la indexación de números telefónicos para que te llamen de manera automática cada tres o cuatro horas o varias veces. Creo sinceramente que la libertad de comercio de la Unión Europea no está reñida con el respeto a las personas y su derecho a vivir en paz. Creo en este aspecto que ni la UE, ni el Ministerio de Economía, ni las oficinas de consumo con competencias autonómicas junto a cualesquiera órganos administrativos que ostenten la competencia están haciendo sus deberes y están molestando a los ciudadanos, aparte de crear un nuevo sistema de esclavitud de quienes están contratados por una miseria de salario, y el resto a comisión comercial, lo que da lugar a esa rivalidad y visceralidad comercial, por cumplir unos ratios. Creo sinceramente que esto debe de ser regulado, y controlado, y sobre todo como en algunos casos que teléfonos anónimos te llaman sin piedad pueda dicha conducta ser sancionada. ¿Cuántas decenas de veces o cientos, tiene derecho una empresa a llamarte y meterse en tu vida y robarte tu tiempo? Esto es una muestra más de cómo una pluralidad de administraciones se pasan la competencia de unas a otras, y no cumplen con su deber. El derecho fundamental de cualquier ciudadano es el derecho a vivir en paz, y que lo respeten, y creo que como ya he expuesto este derecho se cumple a medias.

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