Para ti, para mí

Las jerónimas en Córdoba

Antonio Gil

Hoy se celebra la fiesta de san Jerónimo, un gran santo, quien abandonando la cultura pagana, se consagró a la vida ascética en el desierto de Calcidia, al sudeste de Antioquía, donde aprendió el hebreo. A finales del siglo IV, llega a Belén, donde establece su monasterio masculino y se dedica a ultimar la versión de la Biblia conocida como la Vulgata. El Concilio de Trento la reconocerá como traducción oficial para toda la Iglesia. Gran santo, gran penitente, gran humanista. Córdoba cuenta en la actualidad con un convento femenino de jerónimas, más sencillo, pero de equivalente solera y belleza que san Jerónimo de Valparaíso: el convento de Santa Marta, fundado en 1461 bajo la protección de los condes de Cabra y de la familia Cárdenas. Es, sin duda, el convento más antiguo existente en nuestra ciudad. A su compás se accede por un bello arco angrelado, decorado ricamente por ambos lados... Luego, la iglesia, un verdadero museo, destacando su puerta de acceso desde el compás, realizada en tiempos de los Reyes Católicos, a principios del siglo XVI, por Hernán Ruiz I, en el llamado estilo gótico humanista. En el interior destaca el retablo de madera dorada, obra del escultor Andrés de Ocampo y del pintor Baltasar del Águila, realizado en 1582. Las esculturas de su primer cuerpo representan a Santiago, los Santos Juanes y San Andrés; del segundo, a San Lorenzo, San José con el Niño, San Jerónimo (mayor que el resto y procedente del suprimido convento de san Jerónimo de Valparaíso), san Agustín y san Francisco; y en el ático, Santa Marta, escoltada por dos santas jerónimas y, sobre ella, un Crucificado. La imagen de la Inmaculada existente en el templete es posterior, del Setecientos. En los retablos del presbiterio se veneran, en uno a san Joaquín, con la Virgen Niña, y en otro a Jesús Nazareno. En el muro del evangelio hay otro retablo, rococó, con la Virgen del Valle, talla del siglo XVIII. En el claustro interior, un Cinamomo, árbol de hermosura y sencillez, entre brisas monacales. Nuestra felicitación, hoy, a las jerónimas.

* Sacerdote y periodista

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