La rueda

Huelga en rosa

Magdalena Entrenas

Porque hay niñas y adolescentes que son vendidas por su familia para casarse con hombres que como mínimo les doblan la edad y no en el tercer mundo, sino en la casa de al lado.

Porque dice el INE --no yo-- que el tiempo que las mujeres dedicamos a trabajos sin remuneración casi duplica al de los hombres: nosotras destinamos 26,5 horas a la semana, frente a las 14 horas de ellos. Porque somos cocineras, limpiadoras, enfermeras, costureras y hasta planchadoras sin horario, ni sueldo.

Porque esa generosidad social también es evidente al ser mayoritariamente las cuidadoras de los padres ancianos, de los hijos y hasta de los nietos y más aún si unos u otros tienen problemas, o enfermedades.

Porque por más que trabajemos fuera de casa y seamos profesionales de prestigio, o empresarias de éxito, o funcionarias de primera, al llegar a casa las «faenas» también son nuestras... Y si no, de la mujer que lo hace por nosotras.

Porque decir que las mujeres están discriminadas en el mundo laboral es algo más que una evidencia. La tasa de ocupación de las mujeres es inferior a la de los hombres, nuestro nivel de desempleo mucho mayor y la precariedad laboral y el empleo a tiempo parcial se escriben con letra femenina.

Porque las mujeres en igualdad de condiciones laborales cobramos hasta un 23,25% menos que los hombres siendo la brecha salarial una evidencia, percibiendo las jubiladas hasta un 37% por ciento menos que los jubilados. Y de aquí a poco, aún menos. Porque en las empresas y sus consejos de administración solo un 20% somos consejeras y en la cúspide de las grandes empresas solo hay un 30% de mujeres.

Porque aunque el acoso laboral lo pueden sufrir hombres o mujeres, el acoso si es de tipo sexual lo sufrimos mayoritariamente las mujeres. Esos roces, esas miradas, esos tocamientos o comentarios sexuales, esas insinuaciones que pretenden obtener favores sexuales tienen como víctimas, casi en exclusiva, a las mujeres.

Porque fuera del ámbito laboral una de cada tres mujeres hemos sufrido alguna vez en la vida algún tipo de acoso sexual.

Porque no hay empleados domésticos, ni limpiadores de lo que otros ensuciamos, porque hay trabajos con infame sello femenino y otros tan teóricamente elevados que solo a ellos los imaginamos pilotando aviones o cohetes espaciales, jugando al fútbol de elite, o absolviéndonos de nuestros pecados.

Porque somos más de la mitad de la población y en el fondo de nuestros corazones todos sabemos que entre nosotras y vosotros hay mucho camino que recorrer, muchas batallas que ganar y está de hoy es, sin duda, una de ellas.

* Abogada

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