La clave

El gobernador

Cristina Pardo

El gobernador del Banco de España es un señor muy imprudente. En plena crisis con los jubilados, cada vez que Luis María Linde habla, sube el pan. Recordemos, en primer lugar, que los pensionistas se están manifestando a lo largo del país para pedir una subida en sus asignaciones mensuales. Y que tienen razón. Entre otras cosas, porque se apretaron el cinturón cuando nos alcanzó la crisis y ahora, después de escuchar la matraca de que la recuperación ya está aquí y que nuestro crecimiento es sólido, lo único que piden es que las pensiones sean acordes al coste de la vida. Pues bien, Linde dijo en un primer momento que los jubilados españoles no necesitaban las subidas tanto como otros, porque tienen viviendas y no es lo mismo pagar alquileres mensualmente, que haber cumplido con la hipoteca y gastar solo en la comunidad de los edificios. Como si tener casa no fuera un derecho. Como si les hubieran regalado la vivienda. Como si hubiera hablado con todos los pensionistas y tuviera la certeza de que nadie sigue pagando créditos. En todo caso, no sé exactamente qué pretendía conseguir con esa aportación al debate. Calmar las aguas, no. Empatizar con las personas que protestan, tampoco.

No contento con eso, el gobernador del Banco de España fue invitado por los periodistas a matizar o aclarar sus palabras pocos días después. Entonces, Linde reprochó a los jubilados su escaso ahorro en fondos de pensiones privados, cuando cobrar del sistema en este caso es un derecho adquirido después de muchos años de trabajo. Se ve que el gobernador se vino arriba y decidió añadir que tendrían que invertir no solo en vivienda, sino «un poco en activos financieros». Linde daba por hecho así que todos nuestros mayores tienen dinero para invertir. Y lo que es peor: ¿en qué momento se le ocurrió a Linde mentar los activos financieros al hablar de un colectivo que fue especialmente golpeado por las preferentes? Pero, ¿en qué está pensando? Es verdad que gobierna el Banco de España, el organismo que dio el visto bueno a aquella estafa de producto, pero revela una falta de sensibilidad horrorosa.

Iba a decir que Linde es lo que le faltaba al Gobierno para que se caldearan los ánimos en la calle. Pero Mariano Rajoy no necesita pirómanos. Ya tiene, por ejemplo, a Celia Villalobos para abundar en cómo hacerse planes privados de pensiones. Y se tiene a sí mismo para sugerir que los pensionistas se manifiestan manejados por los partidos de la oposición. El presidente terminará anunciando subidas para los jubilados. Pero, al menos, puestos a ahorrar, con los sueldos, el trabajo precario y la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones podrían ahorrarse las frivolidades.

* Periodista

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