Para ti, para mí

Fumar en la mina

Antonio Gil

Cuando llegan momentos difíciles y situaciones de vértigo, solemos emplear una frase que produce escalofrío: «Cuidado con fumar en la mina». Es el peligro de una más que probable explosión. Son muchas las voces que se alzan en torno a la política, a los afanes políticos, a las tareas de gobierno y a ese ancho campo de los dirigentes que tiene en sus manos y en sus decisiones solucionar nuestros problemas o llevarnos al borde del abismo. El Papa Francisco le dice al rabino judío argentino Skorka, en su libro Entre el cielo y la tierra, que a él «le gusta la política», concebida como la fuerza responsable del bienestar de la gente. Le cuenta que cuando se encuentra con agnósticos y ateos «no les habla de Dios», sino que les pregunta si están dispuestos a empeñarse en la lucha contra las injusticias perpetradas contra los más desamparados, ya que eso le basta. «Solo les hablo de Dios si ellos me hablan», comenta. Los momentos que vivimos, con conflictos permanentes en nuestro país, no son fáciles. Por eso, será bueno recordar la famosa frase del filósofo Norberto Bobbio: «Nuestra democracia está minada. Y nuestros representantes dan la impresión de ser unos mineros inconscientes que se ponen a fumar cigarrillos en una mina llena de grisú». Y continuaba: «Sentimos debilidad por los gobernantes que dicen lo que piensan. Solo que nos gustaría que, de vez en cuando, pensasen en lo que dicen». Sería una pena que las situaciones conflictivas se convirtieran en un tobogán de desaciertos, cada vez más arriesgados para los ciudadanos. Y si es verdad que cada nación tiene los gobernantes que se merece, quizás sea hora de que la honestidad, el rigor, la preparación, la seriedad y la justicia se afiancen ante todo desde abajo. No se puede exponer a pueblos y gentes a convertirse en víctimas de la falta de preparación, la superficialidad y la inconciencia de cierta clase política. Hay que despejar, por tanto, haciendo lo imposible, esos enfrentamientos que se ciernen sobre el horizonte, a base de sentido común, capacidad política y valores de hondo calado, desde los que sustentar soluciones eficaces. Sin mentir y sin mentirnos.

* Periodista y sacerdote

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