Para ti, para mí

Domingo, de la fe a la vida

Antonio Gil

El adiós al querido compañero Domingo Rodriguez-Borlado, toda una vida trabajando en el Diario CÓRDOBA, no solo abarrotó la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Linares, sino que derramó sobre todos los asistentes a su funeral ese aroma del hombre prudente y fiel que, con unción y emoción, reflejó en las palabras de la homilía el sacerdote Domingo Ruiz Leiva, aunando los afanes que marcaron los pasos de Domingo, a lo largo de su vida, con los horizontes de esperanza que se abren con la muerte a los creyentes. Miguel Cruz, en nombre de la HOAC, nos conmovió a todos con sus palabras finales: «Domingo comenzó su vida militante obrera y cristiana en el Movimiento Junior de Acción Católica, dedicado al mundo infantil. Más tarde, se integró en la HOAC, yendo de la fe a la vida, de la vida al compromiso obrero, y de allí, de nuevo a la fe. Y vuelta a empezar, siempre junto a Juana María, su querida esposa». Subrayó algunos destellos de su vida, resaltando, sobre todo, su sencillez: «Domingo siempre ha preferido pasar desapercibido, pero no podía. No tenía madera de líder, pero estuvo al frente de mil batallas por la dignidad de la clase obrera, por la de todas aquellas personas empobrecidas. No tenía grandes dotes para la oratoria, pero cuando hablaba, era imposible no escucharlo. La fuerza de quien cree en lo que vive, resonaba en su garganta. Y en su mirada se percibía la belleza de la coherencia cotidiana, honda, robusta. No era de grandes demostraciones de su fe, pero la destilaba en cada gesto, en cada decisión, en cada momento de su vida. Ahora, esa vida tan valiosa se le escapó en un regate del corazón...». Latían al unísono los corazones en el interior del templo, con la misma fuerza, que resonaron después, a la salida del féretro, los aplausos encendidos. Recordaré siempre a Domingo, en su puesto de trabajo, en la redacción del periódico, enviando las páginas a la rotativa, mientras, ya en la alta madrugada cordobesa, sintonizábamos cordialmente, en el abrazo fraternal y sincero de una amistad ancha, cordial, amable. Como era toda su persona.

* Sacerdote y periodista

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