Para ti, para mí

Una clase de periodismo

Antonio Gil

Cercana ya la onomástica de los periodistas --24 de enero, fiesta de san Francisco de Sales--, Antonio Caño, director de El País, ha ofrecido toda una clase de Periodismo en la Universidad Navarra. Ante un aula llena de alumnos, acompañado por la decana de la Facultad de Comunicación, Charo Sádaba, Caño analizó la situación que vive el periodismo actualmente, sus retos más importantes, sus peligros inminentes y sus compromisos más urgentes. Me gustaría seleccionar algunas de las ideas y propuestas que han de ponerse en práctica, en defensa de un periodismo de calidad, el que exige esta hora de la historia. Primera, «es urgente defender la verdad frente a la mentira, y mucho más frente a la posverdad, que es la mentira premeditada y organizada». Segunda, en un momento histórico como el que vivimos, «el periodismo debe combatir el sectarismo, que solo genera lectores pasivos, dispuestos a creer cualquier propaganda». Tercera, «los periodistas deben contribuir a crear lectores críticos que sepan defenderse de la masiva amenaza moderna de la intoxicación»; asimismo, «los gobernantes deben asumir en serio el combate a la desinformación planificada con fines políticos». Cuarta, Antonio Caño, con claridad diáfana, señaló las consecuencias que pueden acarrear las falsas noticias: «Dejar que fuerzas oscuras impongan sus mentiras frente a los ciudadanos indefensos es un camino seguro hacia la tiranía». Y por último, según señala la crónica de El País, su director alertó sobre el «servilismo a los políticos»: «Si el periodismo está al servicio de los intereses políticos manifiestos, como es el caso de TV3, no hay futuro para el periodismo. Si el periodismo tiene que estar sometido al arbitrio de jueces que desconocen el valor supremo de la libertad de prensa, no hay futuro para el periodismo». Dentro de unos días, las asociaciones de la Prensa celebrarán la fiesta de su patrón. Francisco de Sales fue un hombre adelantado en su tiempo, pidiendo «abrir los ojos también a lo hermoso y a lo bueno que hay en el mundo». No dudó en repartir unas hojas volanderas para combatir herejías y tinieblas.

* Sacerdote y periodista

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