Para ti, para mí

10 perfumes de felicidad

Antonio Gil

Permitidme una anécdota: Una religiosa que impartía clases de religión a niños de 5 años invitó a un monje amigo, de la abadía de Santo Domingo de Silos, a participar en la clase. El monje les expuso a los niños, de forma muy sencilla, en qué consistía su vida, y al terminar, se ofreció para responder a alguna cuestión. Uno de los pequeños se levantó y con cierta solemnidad, le preguntó: «¿Eres feliz?». Estos días y esta próxima Navidad todos hablamos y deseamos felicidad. Ayer, al terminar la eucaristía, ofrecía a las chicas de la Residencia de las Religiosas de la Inmaculada los «10 perfumes de una chica feliz». Primero, el perfume de la ilusión. Hablar de juventud es hablar de ilusión y de ilusiones. Las ilusiones son «deseos preciosos que queremos conseguir». La ilusión es una «virtud del corazón». Segundo, el perfume de la sonrisa. Una sonrisa es siempre el mejor pórtico de un buen encuentro. La sonrisa nos abre las puertas de los demás, nos da confianza para expresarnos en libertad. Tercero, el de la palabra, ofreciendo siempre palabras cálidas, entrañables, que enriquecen, que no hieren; palabras sinceras, que no engañan. Cuarto, el de los gestos hermosos, «acciones pequeñas» en favor de los demás. Quinto, el perfume de la coherencia de vida. La personalidad se mide por la coherencia. «Pensar lo que decimos, decir lo que pensamos y hacer lo que decimos». La coherencia es una virtud que nos dará credibilidad ante los demás. Sexto, el del «buen saber» para realizar con fidelidad nuestra misión y no caer en las «ignorancias» que dañan. Séptimo, el perfume del «buen hacer», el del testimonio. No bastan las palabras, si no van acompañadas de las obras. Octavo, el perfume de la fe que se derrama en las pequeñas o grandes experiencias religiosas. André Frossard nos lo contó en su libro Dios existe. Yo me lo encontré. Noveno, el de la esperanza, que no es «espera», sino «creatividad», «esforzarnos» por conseguir lo que queremos. Décimo, el perfume del amor. El amor es el verdadero argumento de una vida feliz. Son, sin duda, «10 perfumes» que nos abrirán la puerta de una felicidad personal y verdadera.

* Sacerdote y periodista

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