NUEVA CITA EN LAS URNAS EN FRANCIA

Huracán Macron

El presidente francés aspira a lograr la mayoría absoluta en las elecciones legislativas francesas. El dirigente se encuentra en una dinámica positiva y apenas le penalizan los escándalos

Gesto simbólico 8 Emmanuel Macron, ayer, durante una visita a Oradour-sur-Glane, localidad masacrada en la segunda guerra mundial.
reuters / stephane mahé

EVA CANTÓN

Francia celebra hoy la primera vuelta de las elecciones legislativas que decidirán el color político de la Asamblea Nacional durante los próximos cinco años. Un mes después de llevarle al Elíseo, los electores podrían darle al presidente Emmanuel Macron algo más que la cómoda mayoría parlamentaria que necesita para sacar adelante su ambicioso programa reformista.

Según un sondeo de Ipsos para France Télévisions y Radio France divulgado el viernes, la formación del presidente, La República en Marcha (LRM), y sus aliados centristas del MoDem lograrían, con un 31,5% de intención de voto, entre 397 y 427 de los 577 escaños de la Cámara baja, es decir superarían los 289 diputados necesarios para obtener la mayoría absoluta.

Macron se beneficia de la dinámica positiva de las presidenciales, de la buena imagen que proyectan sus primeros pasos en el Elíseo, especialmente en el ámbito diplomático, y de un contexto inédito en Francia desde 1958 que su victoria ha contribuido a crear.

Ni siquiera los escándalos que salpican a varios ministros por nepotismo o sospechas de irregularidades parecen alterar el estado de gracia del que goza la formación del presidente. El viernes, la fiscalía anunció que investigará al MoDem para averiguar si usó a sus asistentes parlamentarios para trabajar en el partido y no en Estrasburgo.

La oferta política de Macron para borrar las fronteras entre izquierda y derecha, y su apuesta por una renovación de métodos y caras, ha eliminado del mapa a los dos partidos tradicionales –socialdemócratas y conservadores– que se han sucedido en el poder durante los últimos 40 años.

Macron ha aplicado en la formación de gobierno la misma receta usada en la campaña de las presidenciales para recomponer totalmente el paisaje político francés. Ha elegido un primer ministro de derechas al frente de un Gabinete integrado por miembros procedentes de la izquierda, del centro y de la sociedad civil.

La estrategia del presidente se prolonga ahora en las legislativas con un resultado que se acerca mucho a un auténtico tsunami, a juzgar por los sondeos. «Vamos a tener muchos diputados, casi demasiados», reconocía el propio Macron, según revela Le Canard Enchainé.

La derecha, partida

Frente a esta previsible mayoría, el resto de formaciones políticas se repartirán las migajas y se verán obligadas a iniciar una larga travesía del desierto. Los Republicanos, junto a la Unión de Demócratas e Independientes (UDI) alcanzarían entre 95 y 115 diputados (ahora tienen 226) con un porcentaje de voto del 22%.

Pero el macronismo puede provocar una escisión en la formación gaullista. La derrota de su candidato, François Fillon, cuando hace apenas un año se veía ocupando el Elíseo, ha abierto una fractura que la presencia en el Ejecutivo de dos miembros del ala moderada del partido –el primer ministro, Edouard Philippe, y el ministro de Economía, Bruno Le Maire– no ha hecho más que ahondar. El futuro grupo parlamentario podría dividirse entre quienes ven compatibles sus políticas con las de Macron y quienes se escoran hacia una derecha extrema.

El Frente Nacional, que se lame las heridas de la derrota de Marine Le Pen y está enfrascado en un debate sobre si debe o no mantener en su programa la salida de Francia del euro, tiene una estimación de voto del 18%, lo que se traduciría en una horquilla de entre 5 y 15 diputados. Su objetivo es lograr grupo parlamentario propio (15 diputados).

Mientras, el atractivo que la Francia Insumisa ejerció en el electorado de izquierdas durante las presidenciales se ha evaporado. La formación de Jean Luc Mélenchon tendría el 11% de las papeletas, entre 11 y 21 escaños. A Mélenchon podría pasarle factura su incapacidad para lograr acuerdos con el Partido Comunista y su negativa a pedir abiertamente el voto para Macron frente a Marine Le Pen en la segunda vuelta de las presidenciales.

En una situación extremadamente peligrosa se encuentra el Partido Socialista. Hasta el punto de que su primer secretario, Jean Christophe Cambadélis, ve tambalearse el grupo parlamentario. El sondeo de Ipsos le otorga el 8% de los votos y junto a sus aliados se haría con entre 22 y 32 asientos. Ese resultado convertiría al partido de François Hollande en una fuerza parlamentaria prácticamente residual si se tiene en cuenta que el actual grupo socialista en la Asamblea tiene 284 miembros.

De momento, ni los primeros escándalos ni el anuncio de las primeras medidas parece penalizar al partido de Macron. No obstante, habrá que esperar al cierre de los colegios electorales para saberlo.

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