POR LAS TENSIONES POLÍTICAS

Fitch se plantea rebajar más la solvencia de Cataluña

La agencia de calificación prevé mayores tensiones que pueden empeorar a corto plazo

Edificio de la agencia Fitch en Nueva York.
JESSICA RINALDI (REUTERS)

AGUSTÍ SALA

Fitch anticipa la posibilidad de rebajar más la nota de solvencia de la Generalitat debido a las últimas tensiones políticas con el Gobierno español. La agencia de calificación de crédito mantiene la nota de BB para la deuda a largo plazo, lo cual la mantiene en el nivel especulativo y con un riesgo crediticio de elevada vulnerabilidad o 'bono basura'.

Pero ha anunciado que la vigila de cerca con la posbilidad de una revisión negativa. La calificación actual es como la de Brasil, Guatemala o Macedonia. Esta revisión, que si fuera de un grado se situaría como la de Angola, Camerún o Libia, afectaría tanto a la Generalitat como al Institut Català de Finances (ICF). Fitch recuerda que en situaciones como la actual la revisión se hace teniendo en cuenta "situaciones en las que hay un cambio sustancial en la solvencia del emisor y es inapropiado esperar hasta la próxima fecha de revisión programada", que es el próximo 22 de diciembre.

"En este caso -agrega- la de desviación (sobre lo programado) está motivado por la reciente giro en las tensiones políticas entre el Gobierno central y Catalunya que probablemente empeoren a corto plazo". "Esto puede dar lugar a acontecimientos imprevisibles, incluida una posible interrupción en el flujo de los fondos de liquidez del Estado a Cataluña", aunque Fitch asegura que ése no es el "todavía el escenario base".

Consulta independentista
Todo ello a partir de la última consulta independentista, "que fue declarada ilegal por el Tribunal Constitucional". "Fitch percibe niveles de incertidumbre sin precedentes, incluyendo la posibilidad de una declaración unilateral de independencia de Catalunya eventualmente seguida de una intervención del Gobierno central", agrega el comunicado.

La agencia calificadora espera resolver esta situación en los próximos seis meses, dependiendo del desarrollo de las relaciones entre el Gobierno autonómico y el central, y especialmente cómo afecta el apoyo de Madrid a la liquidez de Catalunya, que tiene al Estado como su principal acreedor.

Esta decisión de Fitch se suma al del miércoles pasado anunciada llevada a cabo por Standard & Poors (S&P), relacionada también con las tensiones políticas entre Madrid y Barcelona. S&P califica la deuda de Catalunya a largo plazo con una B+ y Moody's,con una Ba3. En todos los casos son niveles de 'bono basura' sin acceso a los mercados de capitales 

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