LA CRÓNICA

El final del verano

El Córdoba vuelve a caer en El Arcángel ante un Zaragoza al que le bastó el orden y un gran partido de Borja

Jona dispara ante la oposición de un defensor maño, anoche.
A.J. GONZÁLEZ
Ignacio Luque

Nueva derrota del campeón de la pretemporada que, por cierto, ya en la tercera jornada queda muy lejos, demasiado. El Córdoba de hoy, el que se vio en El Arcángel ante el Zaragoza es el que hay que valorar y no el que pudo ser o podría ser, que en muchas ocasiones –demasiadas-, se sustenta en el deseo o el corazón de no pocos. Pero este es el equipo que ha comenzado la temporada y no otro imaginario. Como mínimo, por ahora. Defensivamente, el Córdoba es un equipo flojo, blando. Borja Iglesias, un delantero que hasta anteayer estaba en Segunda B, se comió literalmente a los centrales blanquiverdes. No fue un espejismo. No fueron los dos goles (golazos, por cierto) que anotó el gallego. Es que ya desde el minuto uno se vio que podía con Josema claramente y que era muy superior a Joao Afonso. Para colmo, el delantero maño se aprovechó de la enorme distancia entre líneas de los locales, algo que desde la banda no se supo arreglar. O igual ni tan siquiera se vio. A saber.


En los laterales, el Córdoba no está mejor. No pocos recordaban a Fernández y a Dani Pinillos tras su anterior paso de blanco y verde. Los Fernández y Pinillos que hoy están en el Córdoba distan mucho de aquellos. Del primero se podía intuir tras sus últimos años en Oviedo, por ejemplo, aunque de Pinillos se podía aceptar un paso atrás con respecto al que fue protagonista en el ascenso a Primera. No es un paso. Es un pasillo tan largo como el que dejó a Toquero durante toda la noche. «A día de hoy» –expresión que tanto gustó en el club hasta el cierre del mercado- la defensa del Córdoba, individualmente, muestra este nivel. Un segundo aspecto a valorar es el del posicionamiento del equipo y el dibujo. Resulta complicado creer que se ha trabajado ese orden en el equipo. Y eso, no sólo por lo ocurrido anoche en El Arcángel. Pero sobre ese punto se harán análisis en días posteriores. Lo del dibujo y ese pregonado (ojo, no sólo por Carrión) 1-4-3-3, aún insistimos no pocos en intentar verlo. Si ante el Cádiz, con 0-2, el entrenador del Córdoba quitó un defensa para introducir a Sergi Guardiola... ¿Quiere decir que dejó de jugar con tres arriba para hacerlo con dos? ¿Jugó entonces con cuatro? Obviamente, ni lo uno ni lo otro. Anoche volvió a ocurrir. Tras la defensa y la delantera (perdón, el delantero) queda el centro del campo. Se insistió durante el verano en que el fuerte de este equipo debía ser el mediocampo. El Córdoba tiene varios males en el centro del campo, pero uno principal. ¿Quién trabaja? ¿Quién ocupa espacios? ¿Cómo se reparten estos? ¿Dónde está la consistencia, tanto defensiva como incluso a la hora de atacar? No se puede responder a esto con el nombre de un jugador. Ni decir que con el balón luce, porque no se juega con dos. Y el único que hay se debe recuperar. En caso contrario, se está a merced del acierto del rival, que tenga acierto en el pase, en mantener la posesión o, finalmente, acierto en la portería.


Por lo tanto, este Córdoba tiene «a día de hoy» no pocos males individuales, pero también colectivos. Y no son menos, por desgracia. Además de lo expuesto anteriormente en lo que a separación de líneas se refiere y el posicionamiento del mismo equipo, este Córdoba padece problemas que ya se vieron en la primera jornada y otros que, al menos éste, no había visto y sí sufrió anoche.


Entre los primeros, el famoso concepto de salir con el balón desde atrás, algo muy fácil de decir pero algo más complicado de ejecutar, sobre todo en Segunda. Esto lleva, continuamente, a que haya como mínimo un mediocentro junto a los centrales para llevar el esférico. Ejemplo: en el minuto 7 de ayer, seis jugadores de blanco y verde permanecían en campo propio para intentar pasar el mediocampo. El adversario presionaba con cuatro. ¡Y logró recuperar el balón!


Una vez superado eso y llegados al campo rival, el equipo tiene dos extremos abiertos y un delantero convertido en una isla. Ninguno de los mediocentros se incorpora al ataque (podría ser Markovic, el único con claro perfil llegador en toda la plantilla). Por lo tanto, apertura a banda. Si el delantero -como hizo anoche en innumerables ocasiones Jona- intenta apoyar esa subida del lateral o esa jugada del extremo... ¿A quién centran éstos? Mucho que pensar y trabajar.


Los primeros 20 minutos de partido fueron maños, con un gran gol de Borja Iglesias desde el borde del área. El Córdoba se encontró con un gol de Jona (dudosa esa mano) y se subió a lomos de Javi Lara y de la efervescencia del tanto del malagueño. Es este equipo, el blanquiverde, un grupo emocional. A falta de otras virtudes tácticas y técnicas, sabe generar una ola -sobre todo en El Arcángel- para intentar revertir los problemas -no pocos- que padece «a día de hoy». Le valió durnate 20 minutos. El montoreño lo intentó de todas las maneras posibles, mientras que el Zaragoza perdió el sitio que había cogido en ese primer cuarto de partido. El descanso le vino mejor a Natxo González que a Luis Miguel Carrión. El Zaragoza volvió de vestuarios bien plantado de nuevo y Carrión tuvo la solución que, generalmente, menos funciona: intentar meter gente de arriba sin parar. El Córdoba, paulatinamente, se fue desinflando. En los segundos 45 minutos sólo generó una ocasión, de Markovic, y un pase de Lara casi desde la defensa a la espalda de los maños que Jovanovic no supo enfocar a la red, sólo ante Ratón.
Borja volvió a aparecer (ojo, tras un saque de banda) y se llevó los tres puntos a Zaragoza, dejando al Córdoba entre un mar de preguntas sin contestar desde el verano, cuando era campeón. 

Ficha técnica:

Córdoba: Stefanovic, Fernández, Joao Afonso (Sergi Guardiola, min. 79), Josema, Pinillos (Markovic, min. 70); Edu Ramos, Caballero (Jovanovic, min. 68), Javi Lara; Javi Galán, Jona y Jaime Romero.

Real Zaragoza: Ratón, Benito, Grippo, Verdasca, Ángel; Javi Ros, Zapater, Buff (Alain, min. 77), Febas (Eguaras, min. 90); Toquero (Pombo, min. 92) y Borja Iglesias.

Goles: 0-1, min. 18: Borja Iglesias; 1-1, min. 22: Jona; 1-2, min. 68: Borja Iglesias.

Árbitro: Álvaro Moreno Aragón (colegio madrileño), que expulsó en el min. 88 a Zapater por doble amarilla, mientras que amonestó a los locales Edu Ramos y Sergi Guardiola, así como al visitantes Grippo.

Incidencias: Partido de la tercera jornada de Segunda, disputado en El Arcángel ante 11.100 espectadores, con terreno de juego en buenas condiciones.

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