FÓRMULA 1

Alonso en Hungría: Primer triunfo, giros épicos, guerra civil y último podio


EFE

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El Hungaroring, sede del Gran Premio de Hungría, donde este domingo festejará, compitiendo, su trigésimo séptimo cumpleaños, es una pista indisolublemente ligada al español Fernando Alonso, de cuya brillante carrera deportiva se redactaron no pocos de sus principales capítulos en el circuito de las afueras de Budapest.

Entre ellos, destacan el primero de los 32 triunfos en la categoría reina del doble campeón mundial asturiano; su exhibición, asimismo con Renault, sin visibilidad y entre el agua, en 2006; el estallido de la 'guerra civil' en el seno de McLaren un año después; y el que hasta ahora es el último de sus 97 podios en F1, cuando acabó segundo en 2014 a bordo de un Ferrari.

Alonso debutó en Hungría el año de su estreno, 2001, a bordo de un Minardi; y se tuvo que retirar, por un problema de frenos, en una carrera que ganó el alemán Michael Schumacher, único séptuple campeón del mundo y convaleciente aún del grave accidente de esquí que sufrió en diciembre de 2013 en Meribel, en los Alpes franceses.

Tras su año de probador en Renault, Alonso irrumpió con fuerza en el momento que el italiano Flavio Briatore le dio el volante, en 2003. En su segunda carrera -en Malasia- ya firmó la 'pole' y el primero de sus 97 podios. Antes de convertirse, en el Hungaroring, con 22 años casi recién cumplidos, en el entonces ganador más joven de la historia de la F1. En una carrera en la que dobló al mismísimo Schumacher, que ese año lograría su sexta corona.

Con la 'Alonsomanía' causando furor en España, en 2004 acabó tercero en Hungría -en otra carrera que ganó el 'Kaiser'-, donde firmó su octavo cajón en la categoría, el cuarto de una temporada que finalizó en cuarta posición, augurando lo que iba a pasar.

Al año siguiente, el genial piloto asturiano aseguró, en Sao Paulo (Brasil), a falta de tres pruebas para el final, su primer título, para el que no sumó ningún punto en las afueras de Budapest, donde concluyó undécimo -en una época en la que puntuaban ocho-.

Su segunda corona con Renault y Briatore -festejada también en Interlagos- tampoco se gestó con puntos en Hungría. Pero las vueltas iniciales de esa prueba son, sencillamente inolvidables, por épicas.
Sancionado con dos segundos -uno en cada una de las dos sesiones que de aquella tenía la calificación-, Alonso partió decimoquinto y en unos primeros giros casi sin visibilidad, tan escalofriantes como espectaculares, tomó el liderato de la prueba, antes de que una tuerca mal puesta acabase con un neumático fuera y el ovetense retirado. El inglés Jenson Button se impuso en esa carrera, en la que el español Pedro de la Rosa fue segundo.

McLaren fichó al genio astur para llevarse el número 1 -de aquella, reservado al campeón- a Woking, en 2007. Pero ese año debutó Lewis Hamilton, el mejor 'producto' imaginable para la F1: inglés, talentoso y de raza negra. Ron Dennis, jefe de equipo, no supo gestionar un curso en el que hubieran ganado ambos títulos sin mayores problemas. Y todo acabó como el rosario de la aurora.

Pero el detonante definitivo se produjo en las afueras de Budapest. Alonso había sido el mejor en una calificación en la que hubo una fortísima discusión entre Dennis y Hamilton sobre quién debía tener la última vuelta en la cronometrada principal.

Sorprendentemente, los comisarios analizaron los incidentes internos en el equipo inglés y siete horas después, la clasificación oficial confirmó la provisional, con el asturiano en 'pole'. Sin embargo, en uno de los episodios más oscuros de la F1, por la noche se anunció, sin especificar claramente los motivos, que Fernando iba a ser sancionado con cinco puestos en parrilla.

El astro astur perdió de esa forma una victoria segura -que se anotó el inglés-. Y el Mundial, que se lo acabó llevando a Ferrari el finés Kimi Raikkonen.

Alonso -hijo de José Luis y Ana; y hermano de Lorena, médico, en una familia en la que no sobra el talento-, que tenía dos años más firmados con McLaren, 'emigró'. Y regresó a Renault, equipo con el que fue cuarto en Hungría en 2008 y se retiró en 2009.

Con Ferrari, escudería con la que lograría tres subcampeonatos mundiales, Alonso subió al podio en sus dos primeros años en el Hungaroring, en 2010 y 2011; y repitió quinto los dos siguientes. Antes de firmar, en 2014, un segundo -en una carrera que ganó el australiano Daniel Ricciardo (Red Bull)- que supuso su último podio hasta el momento, el que hacía el número 97 en la categoría reina.

En la que, quince años después de su primer éxito, Alonso sigue siendo el único español que conoce la victoria.

En los pasados tres años de pesadilla en McLaren -la segunda escudería más laureada de la historia, por detrás de Ferrari-, en Hungría firmó su mejor resultado: un quinto, en el tenebroso 2015; antes de ser séptimo una temporada después y sexto el año pasado.

En el Hungaroring, donde no es la primera vez que le toca festejarlo, Alonso -que afronta nuevos retos, liderando el Mundial de resistencia; y sin haber anunciado aún si seguirá pilotando en F1- celebrará este domingo su 37 cumpleaños.

El genial piloto asturiano afrontará una carrera en la que, salvo que llueva y pueda pescar en río revuelto, no aspira a acabar en los puestos de honor. Pero que encarará con la felicidad de saberse un deportista único en la historia de España: su mejor piloto de todos los tiempos.

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