amaneceres

Aída

María Ángeles Pérez

Cuenta la historia que, Aída, princesa etíope egipcia, fue capturada y llevada a Egipto como esclava y, según dicen, es una historia de amor con Ramadés, que nos hace reflexionar y pensar hasta dónde estamos dispuestos a renunciar por la persona que queremos.

Tú no eres princesa, aunque reúnes casi todos los requisitos para poder serlo, tampoco te has dejado capturar por nada ni por nadie, faltaría más, pero sí has estado dispuesta a renunciar a parte de tu vida por alguien a quien de verdad quieres.

Representas la fortaleza, la seguridad, la certeza, el muro insalvable pero, a la vez, la incertidumbre, la duda, el temor, el posible tambalear de ese muro.

Ramadés y Aída aceptaron su propio y trágico destino, tú, sin embargo, no eres princesa, pero eres la reina de tu propia vida, la mirada tendida y expectante cada mañana, la personalidad fuerte y definida y, en definitiva, la dueña de tu propio camino.

Outbrain