REPORTAJE

No son flores, «son emociones»

El florista Daniel Santamaría ultima su ‘máster-class’ en el programa paralelo de Flora 2017, una cita donde mañana desvelará algunos de los secretos del bodegón floral en la recta final del certamen

Juan M. Niza

El artista floral Daniel Santamaría, que mañana estará en Córdoba para impartir una máster-class dentro del programa paralelo de Flora 2017, lo tiene claro: el florista, desde el más humilde al mayor creador floral, «no solo vendemos flores, vendemos emociones». Con este espíritu acude a Córdoba a una cita en la que, a partir de las 19.00 horas y en el auditorio del Centro de Visitantes de Córdoba, con entrada libre pero que debe reservarse por internet, disertará sobre aspectos de la composición floral.

Santamaría es uno de los expertos florales a nivel nacional más reconocidos que no solo le augura un éxito en el futuro al Festival Internacional de Arte Floral Contemporáneo de Córdoba, sino que solo ve un riesgo a la convocatoria: «que en próximas ediciones el nivel sea inferior, porque se ha puesto muy alto el listón. Seguro que esto lo tendrá en cuenta la organización». Más aún, señala que la cita en Córdoba, ya desde su primer año, está a la altura e incluso superado en algunos aspectos muestras florales consolidadas como las de Girona o Burgos.

175.000 visitas hasta ayer

Daniel Santamaría dará su clase en Córdoba mañana cuando, más que previsiblemente, se haya superado con mucho las 200.000 visitas a los 8 recintos que albergan otras tantas creaciones de artistas florales internacionales, ya que ayer la organización reconocía que se habían alcanzado las 175.000 visitas, y todo ello sin contabilizar aún las entradas del jueves.

Por su parte, y en concreto, Daniel Santa María centrará su clase magistral en qué es un bodegón, a qué responde un bodegón floral y cómo puede crearse. Sus enseñanzas puede que aclare a muchos asistentes algunos de los secretos y técnicas empleados en las ocho creaciones de otros tantos artistas internacionales que han participado en Flora, como en el caso de Flores Cosmos.

‘Antena’, de Flores Cosmos

Al respecto, hay que recordar que la tupida y exuberante instalación de los mexicanos Alberto Arango y Ramiro Guerrero, muy en su línea que les ha hecho famosos con montajes de grandes totémicos florales. Atentos a la música que se oye en el Archivo Municipal, está compuesta por un artista amigo de la pareja que usa la frecuencia de 432 hercios, una frecuencia relacionada con la proporción áurea a la que se le atribuye propiedades chamánicas incluso curativas.

Por cierto, una anécdota que tiene que ver con el tema político y social que domina todas las conversaciones y del que Flora parece ajeno: Cataluña. Y es que Ramiro y Alberto se conocieron en Barcelona hace una década, antes de decidir volver a México y dar un giro a sus vidas. Pues bien, preguntados por el problema, Alberto se refugió en su vocación artística para recordar que en todo conflicto y aspecto de la vida «las flores nunca sobran».

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