BALANCE ECONÓMICO DEL OBISPADO

La Iglesia de Córdoba ingresa 37,45 millones en un año

Destina 14,13 millones a sueldos (sobre todo profesorado), 3,57 a actividades asistenciales y 10,13 al mantenimiento de edificios y del patrimonio

Fachada del Palacio Episcopal.
SÁNCHEZ MORENO

REDACCIÓN / J.M.N.

La diócesis de Córdoba, aprovechando la celebración del Día de la Iglesia Diocesana (el próximo domingo) ha dado a conocer esta mañana sus cuentas consolidadass del año 2016, en las que se reflejan unos ingresos totales de 37.454.697,36 euros y unos gastos de 37.108.959,32 euros.

Respecto a los ingresos, se ha producido un incremento del 1,5% en las aportaciones voluntarias de los fieles con relación al año 2015, con una cuantía de 8.632.769,40 euros. El aumento se cifra en las colectas destinadas a instituciones de la Iglesia (Domund, Manos Unidas, Cáritas, etcétera), las cuales han aumentado un 17,90 %. Por el contrario, se ha producido una disminución del 2,86% con relación a 2015 en las colectas ordinarias de las parroquias y donativos, con un total de 6.310.154,96 euros. No obstante, se incrementan los donativos por suscripciones periódicas, lo que muestra un dato relevante en cuanto a la corresponsabilidad de los fieles.

En cambio, en la asignación tributaria, según el ecónomo, los ingresos de la diócesis provenientes de las declaraciones de la renta sufrieron una disminución del 0,34%, recibiéndose una cantidad de 3.128.703,00 euros. En otro orden de cosas, también se han incrementado las aportaciones de las instituciones diocesanas que colaboran con el Fondo Común Diocesano (parroquias, hermandades, etcétera). En cifras, se ha destinado un total de 2.032.365,12 euros. En cuanto a las aportaciones de las hermandades, en 2016 alcanzaron los 18.015,84 euros, un poco menos del doble que en 2015. Y a su vez, se ha recaudado 10,73 millones de euros, la partida más importante, de subvenciones educativas y otras para el pago delegado del personal docente y auxiliar de los colegios diocesanos.

Respecto a los gastos, se ha incrementado en un 39,11% con relación a 2015 el dinero destinado a acciones pastorales y asistenciales, con una aportación de 9.228.089,10 euros (de ellos, 3,57 millones a labores asistenciales y 2,3 a las de la Iglesia Universal). El gasto de las Cáritas parroquiales se eleva a 633.773,06 euros y los proyectos de Cáritas Diocesana representó un gasto en 2016 de 2.538.539,37 euros.

La retribución del clero se mantiene invariable (3,1 millones de euros) y el personal seglar supone un 38,09% del total de gastos, la mayor partida, con 14.132.997,02, incluida en este apartado la retribución del personal docente y de administración y servicios de los colegios gestionados por la Fundación Santos Mártires, 14.

Finalmente, la conservación de edificios y gastos de funcionamiento supuso en 2016 un gasto de 10.129.398,40 euros, de los que las reparaciones y rehabilitación de templo y dependencias parroquiales representó un coste de 3.807.610,98 euros. De éste, el Obispado aportó un total de 1.638.000 euros y las parroquias en torno a 1.900.000. “La cifra es fiel reflejo del ingente esfuerzo que requiere el mantenimiento de los templo no contando prácticamente con ninguna ayuda para las importantes necesidades de rehabilitación que existen”, asegura José Luis Vidal Soler, ecónomo diocesano.

En general, en la diócesis de Córdoba se ha producido un incremento en los ingresos y gastos consolidados por dos motivos fundamentales, explica un comunicado del Obispado. El primero, la inclusión de las fundaciones pías no autónomas (patrimonios donados a la diócesis, indisponibles, para cumplir determinados fines con sus rendimientos). Y en segundo término, por contemplarse ya las cuentas de la fundación diocesana Santos Mártires y su “gestión de nuevos colegios, lo que incrementa sus ingresos y gastos”.

Con la celebración del Día de la Iglesia Diocesana “se pretende concienciar a los fieles de la pertenencia a nuestra Iglesia particular”, porque gracias a ella “podemos vivir nuestra fe alentados, acompañados y arropados por una comunidad de hermanos”. Eso sí, esta pertenencia a nuestra comunidad ha de ser vivida bajo el prisma de la responsabilidad”, explica Vidal Soler, todo ello porque “como familia de los hijos de Dios que somos, estamos llamados a ser corresponsables de la labor de nuestra Iglesia y de su sostenimiento”. “Solo así podremos realizar el anuncio de Jesús mediante las obras y las palabras, y podremos ser verdaderamente corresponsables aportando lo que nuestra Iglesia necesite de nosotros en cada particular momento, bien nuestras cualidades, nuestro tiempo o nuestra aportación económica”, afirma el ecónomo a través de un comunicado de la Diócesis, en plena consonancia con la última carta pastoral del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, que elogia la solidaridad y el carácter “vivo” de los feligreses de la diócesis de Córdoba, llamando a participar de esta corresponsabilidad mediante su aportación económica.

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